La hora de los millennials: el peronismo busca su renovación con candidatos de 70 años. ¿Cuáles son las dificultades?
PeronismoUnificado

La hora de los millennials: el peronismo busca su renovación con candidatos de 70 años. ¿Cuáles son las dificultades?

El peronismo se enfrenta a un dilema. Muchos de los que quieren presentarse para renovar al partido, incluso en el kirchnerismo, tienen en promedio 70 años. Un denominador común que no sólo habilita preguntas sobre las complejidades que abarcan a esa franja etaria, sino que también pone el foco en los impedimentos para la sucesión y el desarrollo de nuevos cuadros en el principal partido político del país.

Sólo hace falta un breve repaso por la lista de aspirantes en la discusión peronista. Dejando de lado a exponentes jóvenes como Sergio Massa (46) o Juan Manuel Urtubey (48), o aquellos que ya tienen experiencia de administración nacional como Cristina Kirchner (65), entre los que se anotan para empezar de cero un proyecto de país están Felipe Solá (68), Alberto Rodríguez Saá (68) y Roberto Lavagna (76), este último fogoneado por la línea que articula, con bajo perfil, Eduardo Duhalde (76).

El PJ, hoy intervenido y a la espera de una resolución que resuelva su situación, también está en manos de un dirigente de avanzada edad como Luis Barrionuevo (76), que puso a su lado a Julio Bárbaro (76).

El fallo sobre el partido desplazó al entonces presidente partidario José Luis Gioja (68). Desde su condición de expulsado, Gioja designó al frente de la mesa interna de Acción Política al pampeano Rubén Marín (84). En ese grupo político también está Agustín Rossi (58), que si bien es un poco más joven puede que reciba reproches de algunos por empezar "tarde" la carrera por un armado nacional. Al menos cuesta ubicarlo en una línea de renovación.

¿Cómo tiene que leerse este fenómeno? ¿Un rasgo común o una dificultad de la política? ¿Los mayores deben ser interpelados o la experiencia es un bien superior? Carlos Campolongo (71), actual vocero del PJ intervenido, no duda: “Desde la perspectiva filosófica del macrismo, la generación es una cuestión biológica. Para mí, la biología incide, pero cada uno tiene su ADN -apunta ante A24.com-. La generación no es sólo una cronología, sino una zona común de experiencias”.

Campolongo, pese a sus canas, está hiperconectado, hace gimnasia y editó un libro (“Indignados. La Argentina de todos contra todos”) que hasta fue recomendado por el papa Francisco. Con un dejo de autocrítica, aclara que la falla está en “atornillarse a los sillones y constituir una burocracia permanente. En el peronismo muchos han usufructuado un merchandising que les ha dado permanencia en la posición y, en algunos casos, engorde de los bolsillos”.

Ricardo Antonowicz, pisiocoanalista y jefe de Salud Mental del sanatorio porteño "Julio Méndez", aporta que si bien los candidatos “se eligen por su trayectoria y experiencia, habría que preguntarse si están en condiciones o actualizados para realizar la función que tienen los políticos, que es solucionar los problemas de la gente”.

Ese es uno de los puntos centrales. En una sociedad que vive en un estado de mutación constante, resulta válido indagar si un político de 70 años puede estar dispuesto -o la altura- de esos cambios. La consagración de Donald Trump (72) o el propio papa Francisco (81) parece desestimar ese planteo.

El goce del poder

Antonowicz hizo cursos con políticos mayores y los conoce. Advierte que si necesitan asesores de imagen es porque “no son creíbles”. A la hora de explicar la sobreabundancia de candidatos mayores, le dice a A24.com que muchos, en general, “tuvieron algún lugar de poder, y cuando uno se relaciona con el goce del poder es muy difícil soltarlo. Ese goce atrapa, y renunciar implica una pérdida”.

Es lo que podría explicar, por ejemplo, la persistencia de los Rodríguez Saá: Alberto busca nuevamente ser candidato a presidente, después haber competido en 2011, y Adolfo (71) se encamina a volver a postularse como gobernador. Cerca de los puntanos cuentan a A24.com que ambos "hacen actividad física, se juntan con jóvenes y se preocupan por estar dinámicos". No es poco.

Mundo de quimeras

Que la mayoría de los aspirantes sea de un rango mayor a los 70 años puede evidenciar también que el “trasvasamiento generacional” del peronismo es sólo una ilusión, y que el punto final está marcado por los límites biológicos. Pero hay matices. “Cambiemos tiene una idea publicitaria/comercial de lo nuevo. La palabra ‘nuevo’ y ‘gratis’ son las dos más eficientes de la publicidad. Ellos eligieron lo nuevo. Pero eso no implica que no tengan los peores vicios de los viejos. Y viceversa”, dice Campolongo.

A eso se suma la fractura social que significó la dictadura. “En Argentina ha habido desgarramientos y escisiones muy fuertes, y una generación diezmada, ya sea por la represión o los miedos que se han inculcado, o por el individualismo, y es difícil construir generaciones con fraternidad”, apunta el vocero del PJ. La ausencia de una generación explica también la supervivencia de los mismos nombres, como en una secuencia que se repite sin fin.

Antonowicz cree, de todos modos, que la experiencia de un político debe valorarse como tal. “No tenemos la cultura de los japoneses de respetar a los mayores por su sabiduría y transmisión. Los desechamos”, lamenta, aunque hace una salvedad: “Una cosa es un mayor que transita una sabiduría, y otra es que un mayor quiera tener sólo el poder de dominar”. Una ecuación que el peronismo, y la política, todavía están lejos de resolver.