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Espinoza, siempre en el PJ.
“Va a ser algo amplio, donde estén el peronismo y Unidad Ciudadana, con una interna grande y todos adentro, salvo que Massa juegue por fuera”, apuntaron ante este portal, en esa misma línea, desde La Matanza, donde el tándem de Verónica Magario y Fernando Espinoza busca proyectarse.
En términos matemáticos, la fórmula sería “Unidad Ciudadana + PJ”, aunque aún sin nombre (y con resultado todavía incierto). Siguiendo la mátemática, esa fórmula le habría ganado a Cambiemos tanto en 2015 como en 2017.
Los pilotos
En el terreno de las especulaciones, las dudas están puestas no sólo en la viabilidad de hacer internas (que son “muy duras” en el peronismo, según admiten), sino también en el perfil de los posibles candidatos. Aún con su frente judicial, Cristina es la carta ya jugada, pero incluso en el propio kirchnerismo quieren alguien que pueda perforar el techo de los votos propios. Algo está claro: con los votos cautivos solamente no alcanza.
Hay una propuesta. Encontrar una figura que pueda cosechar voluntades por fuera, que “no ofenda” a nadie y que sea de “transición”, o sea, de un mandato, para dar tiempo a ordenarse. No hay muchos nombres “de consenso”. Uno es el de Felipe Solá. Pero por ahora no es más que una prueba piloto.
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Solá, uno de las cartas.
“El poder va a buscar un peronista que continúe las políticas de este gobierno, porque todavía quedan cosas en el país como Vaca Muerta y Aerolíneas Argentinas”, dicen entre los intendentes, y se arriesgan a dar por finalizado el ciclo de Cambiemos. Son ellos los que quieren poner el énfasis en “pensar en el adversario” y no en los candidatos propios, más allá de las disputas territoriales propias de toda elección.
Lo que no es negociable, para ellos, es la presencia de Cristina. Si no es candidata, y su expediente judicial se lo permite, quieren que tenga un rol.
Eso podría provocar (o profundizar) el choque con el otro peronismo, una ecuación que favorece (y alienta) Cambiemos. Pero en el kirchnerismo del conurbano ven señales positivas: creen que a diferencia de la fractura de 2017, “ahora todos están convencidos de que Cristina tienen que estar acá”.