#LaJunglaDelPoder

La vacunación lenta de Alberto, el "problema" de Horacio y el despegue de la lucha electoral

Sin resultados a la vista, el Gobierno y la oposición solo pueden apelar a la polarización para encarar el año electoral. Alberto Fernández asume en el PJ
por Pablo Winokur | 06 de mar de 2021 - 02:04
Alberto Fernández monitorea el plan de vacunación en la Provincia de Buenos Aires

Alberto Fernández monitorea el plan de vacunación en la Provincia de Buenos Aires


El plan de vacunación no está dando el resultado esperado. No solo las vacunas tardan en llegar, sino que el proceso del pinchazo tarda más de lo previsto. Ciudad tiene 4% de su población vacunada. En el Conurbano nadie supera el 3%. A nivel país, pocas provincias pudieron usar hasta ahora más del 60% de las vacunas que el gobierno de Alberto Fernández le envío

“Las vacunas no llegaron como esperábamos, pero hay 130 países donde no se vacunó ni a una persona”, relativizan en una intendencia del conurbano. Tordillo, localidad del sur de la Provincia vacunó al 30% de su población. En total son 1819 habitantes y son los únicos que tienen algo para festejar.

El operativo se traba en la gestión de turnos: “Las dosis llegan a los centros de vacunación, pero la rueda hasta que se asignan esos turnos demora mucho. A veces mandan el mail a los inscriptos para asignarles la fecha y algunos rebotan y no se enteran", explican en un municipio de la Provincia.

Como anécdota, cuentan que un día hubo un problema con “la turnera” y no llegó ninguna de las invitaciones a vacunarse. “Ese día, las vacunas estaban en la heladera. Los vacunadores estaban esperando, pero no había convocados”, relatan.

Pero más allá de la agilidad del proceso, en el Gobierno siguen preocupados por la falta de vacunas. Necesitan tener la mayor cantidad de gente inoculada antes de que llegue el invierno.

Fue uno de los puntos que tuvo que negociar Alberto Fernández en su viaje a México: el Gobierno quiere que la vacuna de AstraZeneca se pueda fabricar de punta a punta en el país. Hoy solamente se fabrica el componente químico, que después se manda a México para envasar y otra vez lo mandan a traer al país. Ese proceso demora más de lo previsto.

Fabiola Yáñez, Alberto Fernández y Andrés Manuel López Obrador. (Foto: Presidencia)
El presidente Alberto Fernández, junto a López Obrador, en su visita a México (Foto: Télam).

El presidente Alberto Fernández, junto a López Obrador, en su visita a México (Foto: Télam).

¿La Argentina podría encarar esa fabricación completa para el mercado local? Según fuentes del sector, hay dos plantas en donde se podría hacer, pero hoy el negocio global está en manos de Carlos Slim y no habría margen para sacárselo. ¿Se viene una guerra de empresarios? Acá el negocio lo controla Hugo Sigman.

La economía tampoco arranca. Es cierto que la industria creció el 4,4% interanual en enero y ya supera los números prepandemia. Pero esconde una trampa: está compensando, en parte, la baja productividad de los meses de cuarentena y hay mucha empresa tratando de cubrirse para acopiar insumos antes de una eventual devaluación.

El problema es que difícilmente eso llegue al bolsillo de la gente. Los números de este año van a ser de crecimiento récord porque salimos desde el subsuelo. El Gobierno necesita inyectar plata, pero no tiene de dónde sacar recursos para eso.

Sergio Massa, presidente de la Cámara de Diputados y uno de los líderes del Frente de Todos lleva un cambio en el impuesto a las ganancias. Dice que va a estar aprobado antes de abril. No van a pagar nada los que cobren hasta $150 mil (hoy es $74.800). Esta semana van a ir al Congreso Claudio Moroni (Ministro de Trabajo), Mercedes Marcó del Pont (AFIP) y un secretario de Martín Guzmán (Economía), que elige el perfil bajo. Igual, el proyecto tiene su aval... en teoría.

La idea es sumar exenciones o deducciones a algunos ítems del recibo de sueldo: horas extras, aguinaldo, bono por productividad, gastos de educación, deducción de concubinos… Todo eso se negoció con la CGT, en base a un proyecto de Facundo Moyano.

El objetivo es ponerle plata en el bolsillo a la clase media y generar un "alivio fiscal". Aunque políticamente también se busca generar expectativas. Es la ley más prometida de la historia: se difundió la presentación del proyecto, su incorporación en extraordinarias, las reuniones de Massa con la CGT, la carta que le mandó Massa a Heller para que convoque a reuniones de comisión… Un anuncio por semana para un proyecto que el oficialismo puede votar cómodo y seguramente la oposición acompañe. Claro: cuanto más se dilate la aprobación, menos plata pierden las arcas del Estado.

¿Por qué el proyecto lo presenta Massa y no Alberto? ¿Hay ruidos en la coalición? Según coinciden voceros de la Cámara de Diputados y de la Casa Rosada, la estrategia fue consensuada. “Cada uno en la coalición va con su bandera sumando”, explican. Massa considera suyo el tema de bajar el impuesto a las Ganancias y los otros dos líderes del Frente de Todos aceptaron que él lleve el tema.

Sergio Massa encabeza una nueva sesión en Diputados

La idea es que cada espacio dentro del Frente le hable a su electorado y que entre todos sumen para el todo. Por eso, nadie importante sale a criticar a Massa cuando él dice que Venezuela es una dictadura. Una versión electoral del loteo gubernamental, al que muchos intentan eludir.

Si Massa tiene el deber de conquistar el centro, el Instituto Patria que encabeza Cristina Kirchner tiene que retener a los propios y que no se escape un solo voto, especialmente en la provincia de Buenos Aires. Por si fuera poco, Alberto volvió el viernes al discurso de paz y amor en Parque Norte con empresarios y sindicalistas.

Sabiendo que no hay margen político para impulsar algunas ideas por la falta de mayorías en el Congreso, el Gobierno apuesta todo a crear comisiones con mucho valor simbólico, pero con poco efecto práctico. Ya había pasado algo así con Vicentin. Ahora va a haber una denuncia penal por el endeudamiento con el FMI y una comisión bicameral para analizar el funcionamiento de la Justicia.

Reglamentariamente, en el Senado se necesitan 2/3 de los votos para crear bicamerales. El oficialismo no los tiene. En Diputados no tiene tampoco mayoría propia. Hubo un ofrecimiento informal a Graciela Camaño para que presida la Comisión investigadora. Ella mantiene silencio. En su entorno dicen que no hay margen para acompañar la idea. “Es inviable y solo sirve para levantar a Macri”, opinan.

La polarización ayuda a alinear los patos internamente: el Instituto Patria, Massa, el peronismo tradicional y la CGT. No es casualidad que después del discurso de Alberto, el 1° de marzo nadie saliera a criticar ni en on ni en off. El peronismo, "bancando este proyecto".

Los patos opositores

Mientras tanto, la oposición también mueve sus fichas. Larreta sigue siendo el dirigente con mejor imagen del país.

Pero el ala más dura de Juntos por el Cambio se entusiasma con el crecimiento de Patricia Bullrich. Entre los seguidores de la exministra de Seguridad circula una encuesta que los sorprendió hasta a ellos:

  • 47% de imagen positiva a nivel país.
  • 56% en la Ciudad de Buenos Aires y con un crecimiento de 5 puntos en el diferencial (positiva menos negativa) en el último semestre.
  • 47% de imagen positiva en el conurbano.
  • 58% de imagen positiva en Córdoba.
  • Aunque no figura en esta encuesta, saben que está bien en Santa Fe y en el interior de la Provincia.

Los números ilusionan y sus dirigentes cercanos creen que Patricia “no tiene techo”. No solamente elogian su buena imagen; también destacan su perseverancia, solamente comparable con la de Larreta. El sábado circuló otra encuesta, de Jorge Giaccobe: si hay internas en Juntos por el Cambio en Caba, gana ella... Por lo menos, eso dice la encuesta.

Patricia Bullrich fue a la marcha contra el Gobierno y manifestó su indignación
Patricia Bullrich, en una marcha en contra el Gobierno (Foto: archivo).

Patricia Bullrich, en una marcha en contra el Gobierno (Foto: archivo).

El talón de Aquiles de “Horacio” es que tiene que hacer campaña mientras gestiona. No puede romper del todo con el gobierno nacional y no tiene todo el tiempo del mundo para ir por el país sumando adeptos. El viernes lo mandó a Santilli a La Plata a entregar patrulleros que la ciudad ya no usaba y ganarse un porotito en la territorialidad de la Provincia. Ya había hecho lo mismo con Lanús y Mar del Plata, también de gestión del PRO.

Llegó marzo y empezó ahora sí el año electoral. Ya nadie más va a pensar en la gente, por más que todavía no esté resuelta la vacunación y mucho menos la economía. Para cualquier mortal faltan años para las elecciones. Pero la política mira el almanaque y ve que estamos a 3 meses del cierre de listas.

Sin posibilidad de conseguir éxitos de gestión, todos van a apelar a la grieta para fidelizar a los propios y posicionarse lo mejor posible en el proceso electoral. Hasta octubre van a ser 7 meses muy difíciles.