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POLÍTICA

Larreta empieza a diferenciarse de la Nación pero sin enfrentarse abiertamente

Larreta empieza a diferenciarse de la Nación pero sin enfrentarse abiertamente
Horacio Rodríguez Larreta (Foto: archivo).

Antes de encarar la semana previa a la extensión de la cuarentena una declaración de una funcionaria nacional sorprendió a diferentes miembros del Gabinete porteño. "No nos pareció oportuno avanzar con Rodriguez Larreta en la discusión por la coparticipación en medio de la pandemia”, dijo en una entrevista en AM 750 la secretaria de Provincias del Ministerio del Interior, Silvina Batakis.

En la sede de Gobierno porteño interpretaron que esa declaración como una señal de que los intentos por rebajar la coparticipación federal siguen en pie. O por lo menos es una carta que en la Casa Rosada siguen teniendo en la mano. El timming, si bien lo niegan cerca del jefe de Gobierno, coincide con las intenciones que tenía la Ciudad de seguir con las aperturas de actividades en la cuarentena.

Durante toda la semana el alcalde porteño sostuvo que el cronograma se mantenía inalterable. Incluso así lo tenía pensado antes del encuentro del jueces en Olivos con el presidente Alberto Fernández y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof. En la reunión, en la que estuvieron solos sin testigos, el jefe de Estado le habría pedido a Rodríguez Larreta, según pudo reconstruir a A24.COM, que le ponga un freno a las aperturas.

Es que desde hace un mes este trío no solamente mira el enfoque sanitario, sino que poco a poco la mirada económica y política empieza a ganar más espacio. Los tres se fueron de la reunión con la promesa de que todo se mantendría igual y en 15 días tomarían una nueva decisión. Sin embargo había una diferencia. En vez de juntarse la semana previa al vencimiento de la cuarentena mantendrían reuniones todas las semanas.

El viernes llegó el momento del anuncio. En el medio de su explicación Fernández dedicó dos pasajes especiales a la Ciudad. El primero cuando sostuvo que cada cinco cuadras había un contagio en territorio porteño y luego que no se avanzarían en más aperturas. El fastidio de Larreta se podía ver incluso detrás del barbijo que tenía puesto. Luego llegó el turno de Kicillof que volvió a centrar su tesitura en el virus que cruzó la General Paz. A eso se le sumó que en la semana la titular del PAMI, Luana Volnivich, manifestó que tienen derivaciones de pacientes desde la Ciudad hacia la Provincia.

Con todo este contexto, Rodríguez Larreta anunció el sábado que la apertura de comercios no esenciales en las principales avenidas de la Ciudad reabrirían el lunes, como estaba previsto. “Hace tiempo que le venimos diciendo que si no empieza a diferenciarse lo van a atacar igual”, contó uno de los consejeros políticos que tiene el alcalde porteño.

Cerca de Rodríguez Larreta nadie duda de la capacidad de análisis y el manejo de los tiempos que tiene, pero cada vez son más los que, incluso dentro de los que privilegian la mesura por sobre las posturas más extremistas, quieren ver una barrera de separación con el Frente de Todos.

“Ellos no nos apoyaron en ninguna de las leyes de Emergencia que necesitamos y encima tenemos al ministro de Interior y a Cristina Fernández de Kirchner chicaneándonos por redes sociales”, agregó otro de los funcionarios de consulta permanente con Larreta después de ver los tuits por el accionar policial el sábado en la marcha en donde se reclamaba por los tres años del fallecimiento de Santiago Maldonado y por la desaparición de Facundo Astudillo Castro.

En el medio, Juntos por el Cambio empieza a delinear sus primeras estrategias de juego. Poco a poco, de forma orgánica, empiezan a aparecer diferentes dirigentes que hablan de temas puntuales y algunos que dicen lo que no pueden manifestar otros. El cambio de postura de la presidenta del PRO, la ex ministra de Seguridad Patricia Bullrich, fue notorio. “Hay cosas que dice que nosotros no podemos decir y necesitamos que siga así”, expresan en la Jefatura de Gobierno. Si bien esa labor todavía no está de todo articulada, cada vez funciona de manera más coordinada.

Lo mismo sucede con diputados y senadores nacionales que empiezan a levantar temas que son de interés de los tres principales socios de la coalición opositora que, aceptan por lo bajo, le debe buena parte de la manutención de la unidad a algunos de los furcios que cometió la Casa Rosada.

por Gonzalo Prado
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