En su soberbia, el Gobierno cometió todos los errores posibles en la negociación de la ley de tarifas.

Estableció unilateralmente un cuadro tarifario, que ni siquiera sus aliados de Cambiemos conocían; permitió que sus aliados criticaran en público, obligando a la oposición a plantarse en una postura más crítica todavía.

Ya en el Congreso, sobró la situación en Diputados y se negó a encarar cualquier tipo de negociación. Tanto los bloques justicialista como los aliados radicales propusieron alternativas: no fueron escuchadas.

En el Senado, el jefe de bloque de senadores del PJ dio varias chances de revertir la situación. Una semana entera pidió públicamente al Gobierno que presentara alguna propuesta alternativa; no llegó y la oposición sacó dictamen. Recién en ese momento el Ejecutivo habilitó a sus senadores a presentar un propio dictamen que era igual a la propuesta que había hecho  el PJ en Diputados y que ellos habían rechazado.

Faltaba una semana para votar y el peronismo “dialoguista” seguía esperando alguna señal de distención. La señal llegó pero no en el sentido esperado. Macri los acusó de “guiarse por las locuras de Cristina Kirchner”. Fue el impulso que el peronismo necesitaba para unirse: hasta los más dialoguistas entendieron que no había otra opción que votarle la ley.

Así y todo el Gobierno logró un buen resultado en el Senado cuando el ala política se metió a trabajar. El PJ al inicio de semana tenía 42 votos asegurados. El Gobierno logró descontar 5 y arañó los 37. Con un senador menos, el oficialismo se paraba y los dejaba sin quórum… ¡Quizas si Macri no era tan duro lo lograban!

Las redes del ministerio del Interior funcionaron bien. Una senadora santiagueña misteriosamente se enfermó. La sanjuanina Cristina López, esposa de Juan Carlos Abarca intendente de Albadrón, apagó su celular y el de sus asesores. ¿Llegarán obras a esa localidad? Adolfo Rodríguez Saá viajó a San Luis; algunos dicen que todavía están pagando los gastos de la última campaña.

El oficialismo se esperanzaba en que Menem no apareciera; no suele ir a votar. Creía también que el neuquino Guillermo Pereyra (que el martes se sacó una foto con Macri y el miércoles anunció que votaría a favor de la ley), finalmente tendría “algún problema” y no se presentaría en el recinto. Incluso creían que ante paridad numérica podía aparecer algún otro arrepentido.

En el PJ también estaban inseguros. Pichetto iba y venía por el recinto. No confiaba en todos sus jugadores. En la madrugada, el bloque analizaba una posible derrota en la votación en particular. Creían que el senador Mera (Catamarca, primo de Urtubey) podría plantear cambios al proyecto y que estos podían ser acompañados por algunos senadores más. La ley volvería a Diputados y se estiraría la discusión.

Eso finalmente no pasó. El peronismo tuvo los 37 sentados e impuso su número. Macri va a vetar el proyecto.La gran pregunta que quedó sobrevolando en la noche del miércoles es si habrá posibilidad de recomponer los puentes entre oficialismo y oposición. Quedó demostrado en estas semanas que para gobernar el país se necesitan acuerdos. ¿Alguien estará dispuesto a ceder?