La inteligencia de los armadores del PRO radicó siempre en reservarse leales para los cargos electivos: desde 2005 en adelante en la ciudad nunca puso aliados en cargos legislativos, ni aceptó las colectoras... nunca un aliado compartió fórmula con Macri ni con Larreta.
En esta elección se va a dar un escenario inédito. En la primera fórmula, Alberto-Cristina, se contará con un vicepresidente con más votos que el candidato a presidente y con una gravitación fundamental sobre toda la coalición. Y, por si fuera poco, con la experiencia de haber sido presidenta y conocer qué resortes del Estado tocar para cada situación que se pueda presentar.
En el caso de Pichetto las incógnitas son aún mayores. Existen tres modelos de vicepresidente que podría adoptar:
Modelo Michetti. Pichetto se queda en el molde, apoya a Macri en todo y hace honor de su tradición histórica: un hombre leal (en el poder), ultraverticalista y cuya función principal (como él cree) es dotar de respaldo a la institución presidencial. Nunca un cuestionamiento público, nunca una opinión "no positiva".
Modelo Dick Cheney. En la película "Vice" el George W. Bush interpretado por Sam Rockwell le pide al protagonista Dick Cheney (Christian Bale) que lo acompañe en la fórmula. Cheney le contesta: "El vicepresidente es una figura decorativa, pero podemos tener un entendimiento diferente". Y le ofrece hacerse cargo de "la burocracia, energía, defensa y relaciones exteriores". Bush acepta. Y así, dice la película, Cheney se convirtió en el "hombre malo" del gobierno que tomó las peores decisiones en aquella gestión.
Casualmente son las áreas, junto a seguridad, en que Pichetto se siente más cómodo. ¿Podría hacerse cargo él de estos temas complejos (y abstractos) para la urgente política argentina? Bush no estaba interesado en todos estos temas. Macri, sí. ¿Aceptará Macri delegar esas tareas? ¿Cómo será esa convivencia?
Modelo Frank Underwood. El personaje de House of Cards que interpretaba Kevin Spacey era el jefe de la bancada mayoritaria del Congreso de los Estados Unidos. Estaba despechado por haber quedado afuera de algunos acuerdos políticos y empieza un plan para quedarse con la presidencia de los Estados Unidos. Gana la confianza del Presidente que lo designa como su vice, hasta que en base a operaciones políticas logra que el presidente renuncie y quedarse él con la presidencia.
¿Cuál de estos modelos de vice tendremos en 2019? ¿Con cuál se sentirán más cómodos Pichetto y Cristina?
Tercero en discoridia
El último candidato a vicepresidente en posibilidad de superar los 10 puntos es Juan Manuel Urtubey. Hasta último momento soñaba con ser el candidato a presidente que captara los votos que dejaba atrás Sergio Massa en su pase al kircherismo.
Una intervención oportuna de Graciela "la Negra" Camaño lo hizo revisar su proyecto. Roberto Lavagna había instruido a su equipo a presentar la alianza que lo llevaría como candidato a Presidente a las 11 de la mañana del último miércoles; a las 10, una hora antes de esa presentación, mandó a suspender todo. En las frenéticas negociaciones de última hora se logró la unidad que no habían logrado antes con Pichetto, Massa y Schiaretti.
Urtubey sabe que difícilmente llegue a ser vicepresidente. Pero cree que si la fórmula saca entre 10 y 15 puntos, la próxima vuelta -en 2023- podrá ser su oportunidad. Lavagna, por edad, difícilmente la tenga.
Claro que resulta difícil pensar el 2023 en un país en que hasta hace una semana Massa era antiK, Pichetto opositor a Macri, las diferencias entre Lavagna y Urtubey parecían irreconcilables, Graciela Camaño era la "segunda mamá" de Massa, el socialismo porteño todavía no estaba aliado a la Ucede y Fernando Iglesias denunciaba por Twitter a Pichetto por ser cómplice de la libertad de Cristina Kirchner...