En cambio, el tribunal confirmó el procesamiento del jefe de los vendedores de algodón de azúcar conocido como “los copitos”, Gabriel Carrizo, aunque en su caso ordenó que se evalúe la posibilidad de morigerar su prisión preventiva por una forma domiciliaria, monitoreada con tobillera electrónica.
Carrizo, junto con Uliarte y el autor material del intento de magnicidio, Fernando Sabag Montiel, son así los únicos detenidos y para ellos la Cámara pidió que el expediente pase rápidamente a la etapa de juicio.
“Con la premura que el caso impone, eleve estas actuaciones respecto de los imputados cuyas situaciones procesales se encuentran resueltas a la instancia de debate oral y público, etapa que resulta la adecuada para el análisis y confronte global de los elementos probatorios aquí colectados”, dispuso el fallo.
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¿Qué se sabe sobre el "autor intelectual" a dos meses del intento de magnicidio?
La causa del atentado contra Cristina Fernández de Kirchner contiene al menos dos legajos reservados que -según revelaron fuentes judiciales- se basan en “versiones de café”. Se trata de testigos que se presentaron espontáneamente ante la justicia para contar lo que pasó en una mesa vecina mientras estaban en un bar.
Una de estas situaciones se registró en la provincia de Córdoba, y la otra en “Casablanca” frente al Congreso Nacional, y tiene como protagonista al diputado de Juntos por el Cambio Gerardo Milman.
En Córdoba, una mujer contó que escuchó a un hombre en un bar mantener una charla telefónica de contenido sospechoso, horas antes del intento de homicidio de la vicepresidenta.
En tanto, en la Ciudad de Buenos Aires el ex diputado provincial por Santa Fe, Jorge Abello, afirmó haber oído una conversación en el bar Casablanca, dos días antes del ataque, en la que supuestamente Milman decía “cuando la maten yo estoy en camino a Pinamar”.
Así, surgieron dos hipótesis relacionadas con la presunta autoría intelectual, apoyo logístico o financiero del ataque, que la jueza federal Maria Eugenia Capuchetti decidió investigar porque su patrón de trabajo es avanzar sin subestimar ninguna línea. Por el momento ninguna de las dos teorías obtuvo resultados positivos.
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Sobre el caso de Milman, primero corroboró con las cámaras de la zona que el encuentro en Casablanca se produjo en el día y la hora indicadas por el testigo, y además que el viaje a Pinamar existió. Luego llamó a declarar a las dos empleadas de Milman, quienes al principio no recordaron el encuentro pero cuando vieron los videos lo confirmaron, aunque descartaron haber hablado de un atentado, sino de un viaje.
Con esta desmentida comenzaba a caerse la hipótesis, pero la querella que representa a Cristina Kirchner consideró necesarias más medidas de prueba antes de llegar a esa conclusión, por lo que solicitó el secuestro de los celulares de las colaboradoras de Milman. La jueza rechazó el pedido y finalmente la querella apeló esta decisión argumentando que se trataría de “la única prueba que podría haber corroborado un testimonio de extrema gravedad sobre un atentado que podría haber cambiado la historia de nuestro país”.
Como sea, Gerardo Milman se enteró de que estaba siendo investigado y se presentó en el juzgado de Capuchetti a través de un escrito diciendo que "jamás hice una afirmación como la que el testigo ha pretendido imponer como salida de mi boca, quién sabe con qué inconfesables fines políticos".
De este modo, Milman está acusando de falso testimonio a Abello, por lo tanto la jueza extrajo el escrito para que lo evalúe otro magistrado. La Cámara Federal, por sorteo, lo derivó al juzgado federal 11, subrogado por Julián Ercolini, para que se encargue de definir si fue real o no, todo lo referido por el legislador santafesino.