Creo que la Constitución de ningún lugar del mundo prevé eso, ya que el Jefe del Ejército, como cualquier integrante de la fuerza militar, forma parte de una jerarquía cuyo jefe es el Poder Ejecutivo. Es decir que el Jefe del Ejército es un subalterno del presidente de la nación.
Me dicen que la Ley orgánica de las Fuerzas Armadas, en el Art.20 prevé como atribuciones del Jefe del Ejército “analizar situaciones conflictivas internas y externas y sugerir ante quien corresponda las soluciones apropiadas”
Voy a tomar como que Faurie hablaba de esto, pero permítame decirle que “sugerir qué hacer, no es lo mismo que el Jefe del Ejército le sugiera que renuncie”. Creo que el canciller Faurie se equivocó.
A mi me parece que en el medio de esta situación de gravedad económica y de supervivencia de buena parte de la población argentina, me pregunto: ¿Les tengo que recordar que el 40 % de los argentinos está en la pobreza , les tengo que recordar que los jubilados cobran 13000 mangos, y que 1 de cada 2 pibes menores de 16 años, es pobre?.
En este marco, me parece que jugar a la política de la mezquindad, es grave.
Susana Malcorra dijo: “Señores es un golpe de Estado, con todas las letras” y después analizamos el referéndum, la vocación de perpetuación de cuatro períodos, el haberle cambiado el nombre al país. Ahora, que yo diga que hay un golpe de Estado no justifica la vocación antidemocrática de quedarte a perpetuidad.
Creo que para defender un sistema, no se lo viola. "Si vos querés defender un sistema democrático y creés que lo defendés violándolo con un golpe de Estado, permítanme que me cruce a la vereda de enfrente".
Siento que de verdad estamos jugando a la grieta en cada uno de los temas.
Ayer Alberto Fernández en su primera entrevista como presidente electo dijo que “Estados Unidos retrocedió décadas y volvió a las peores épocas de los ‘70 avalando intervenciones militares contra los gobiernos populares” en un tono enfurecido, otra vez enojado”. Perdón por la falta de respeto, pero me permito decirle que “no hay lugar para la calentura personal”, como no hay lugar para el disparate de la Cancillería".
El tema central es que la Argentina está en una crisis fenomenal que no admite la grieta.
No juguemos de un lado o del otro de la grieta porque no estamos en condiciones de permitirnos un onanismo ideológico en un país que se acerca a las condiciones de Biafra.