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Macri: entre la autocrítica como salvavidas y el deseo de que "valoren" el legado

por Pablo Winokur | 14 de agosto de 2019 - 10:57
Macri: entre la autocrítica como salvavidas y el deseo de que valoren el legado

Las PASO funcionaron como el final anticipado de su gobierno. No queda mucho más que hacer que esperar a que llegue el final y entregar el poder en tiempo y forma. Para eso, Macri necesita convencer a su eventual sucesor y a los mercados de que el trabajo que hizo durante estos años era necesario para construir las “bases sólidas” para el crecimiento que se viene.

Ya no hay más tiempo para reformas estructurales, ni para la seducción a los inversores, ni para esperar brotes verdes. No hay más margen para cirugías ni para terapias de shock: ahora se necesitan analgésicos para llegar al único lugar que lo hará entrar en los libros de historia: el de ser el primer presidente no peronista en concluir su mandato desde 1928.

Macri anunció medidas para “ponerle plata en el bolsillo a la gente” (esto era el eslogan de los dos principales candidatos opositores) pero sin perder su esencia: no anunció mayores controles de precios, ni subas de retenciones, ni decretó una emergencia laboral para que paren los despidos. Solo se traicionó a sí mismo con el precio de las naftas que quedarán congeladas por 90 días.

Necesita encontrar su lugar en la historia. El lugar en la política que la economía le negó. Por eso ahora pide disculpas, reconoce que el discurso del lunes fue “sin dormir y triste”.

Asumió todo el peso de la derrota: “Que eso haya sucedido es pura y exclusivamente responsabilidad mía y de mi equipo de gobierno”. No de Vidal, no de Larreta, no de la UCR. Suya, de Marcos Peña y Dujovne.

“Por mi formación de ingeniero prioricé solucionar las cosas de fondo. Hacer las bases sólidas sobre las que creo que la Argentina se está poniendo de pie. Pero haciendo autocrítica”. Traducción: hice las cosas que había que hacer para que el resultado lo vea otro, aunque sea de otro partido.

Y luego tres mensajes para ese otro, para Alberto Fernández. “Mi tarea como presidente es trabajar siempre para cuidar la gobernabilidad”; “El diálogo es el único camino”; “La incertidumbre política ha generado mucho daño”.

Así le pidió hablar a Alberto: a su manera, como Presidente y sin restarle peso a su investidura. “Estoy disponible las 24 horas para que hablemos”.

“Quiero reunirme con ellos, que transmitamos tranquilidad en este proceso electoral que ha comenzado. Debemos conversar entre nosotros, mantener líneas abiertas y no entender esto como una pelea entre enemigos sino como una discusión entre rivales”

El discurso terminó con un último pedido, casi una súplica: “Solo les pido que no pongamos en duda el trabajo que hicimos juntos”. Macri quiere que no destruyan lo que considera su legado de la apertura al mundo y el saneamiento de las cuentas públicas... Un legado que a la vista de los resultados está más que cuestionado.

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