Con el PJ, el kirchnerismo y la CGT movilizados en su apoyo en la plaza del Congreso, Alberto Fernández inaugura este domingo las primeras sesiones ordinarias de su gestión.

Con el PJ, el kirchnerismo y la CGT movilizados en su apoyo en la plaza del Congreso, Alberto Fernández inaugura este domingo las primeras sesiones ordinarias de su gestión.
Enviará un mensaje "racional", que evitará la confrontación con el campo, anunciará la polémica reforma judicial, la legalización del aborto y pedirá paciencia para resolver el tema de la deuda. Una vez negociada esa cuestión, va a presentar el presupuesto y el plan económico del Gobierno para todo el 2020.
Uno de los pocos funcionarios que tiene acceso directo al discurso que preparó el Presidente para pronunciar ante la Asamblea Legislativa anticipó a A24.com que "Alberto va a hacer primero un diagnóstico de la crisis económica".
Aunque evitará hablar de "la herencia que dejó Macri", explicará la crisis en que recibió el país y el principio de entendimiento que alcanzó con el FMI y las potencias extranjeras para llegar a un inminente acuerdo por la renegociación de la deuda.
Trazará un balance de los efectos de las primeras medidas económicas de emergencia en el primer trimestre de Gobierno, como son los acuerdos paritarios a la baja, el congelamiento transitorio de tarifas y la contención de la inflación.
Aclaran cerca del Presidente que el plan económico y el diseño del presupuesto 2020 no será presentado hasta abril, cuando el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero asista al Congreso a brindar su primer informe de gestión. Antes, debería estar resuelto el tema deuda.
La propuesta del Gobierno: acordar con el FMI un plazo de gracia de 4 años para no pagar la deuda y una quita de entre el 30 y el 40% para los bonistas privados.
Mientras eso se cocina, Alberto brindará un discurso pacificador hacia las organizaciones del campo y marcará diferencias con el estilo de confrontación del ultrakirchnerismo. Pero volverá a reclamarle apoyo al sector agroexportador para financiar la salida de la crisis.
En cambio, apuntará contra las jubilaciones de privilegio de jueces y diplomáticos que generan, según él, $100.000 de déficit por mes en promedio por cada uno de los que cobran entre $700.000 y $200.000 mensuales.
En ese marco, pedirá más paciencia a la sociedad (especialmente a sus votantes) para que se empiece a ver la salida real de la crisis.
Planteará que una vez resuelto el problema de la deuda, comenzará a usar los $9000 millones de vencimientos postergados para volcarlos a subsidios a la producción nacional. A eso se sumaría lo recaudado por la nueva suba de retenciones al agro, que no se anunciará este domingo, aunque la decisión está tomada.
Altas fuentes de la Casa Rosada adelantaron a A24.com que Fernández apuesta a que la inflación consolide su caída a un dígito en el primer trimestre del año.
También que, de marzo a junio, comiencen a surtir efecto las medidas de recomposición salarial y reactivación productiva con "la baja de tasas de interés del 70 al 40%" y los anuncios de "créditos a la producción".
En el primer balance de medidas positivas que resaltará figuran que:
Son los proyectos que el propio Presidente confirmó en las últimas horas que enviará en la próxima semana para ser tratados en el Congreso.
Mientras espera que llegue la semana próxima a Buenos Aires la segunda misión del FMI, Fernández desarrollará la evolución de las negociaciones con el Fondo y los bonistas privados.
Trazará un panorama que, según viene expresando el ministro de Economía, Martín Guzmán, como estrategia para conseguir el apoyo del FMI, denunciará la utilización del préstamo de 44.500 millones de dólares para la fuga de capitales durante el gobierno de Macri.
De eso y de las reuniones que mantuvo el ministro en Arabia Saudita y en Washington la última semana hablaron en la primera reunión del gabinete económico que encabezó Cafiero con Guzmán, Claudio Moroni (Trabajo), Mercedes Marco del Pont (AFIP) y Cecilia Todesca (vicejefa de Gabinete) el viernes en la Casa Rosada.
En el Gobierno aseguran que las licitaciones de lebacs que casi quedaron desiertas en los últimos llamados no son errores de Guzmán por la poca adhesión, sino que la insistencia en los llamados es parte de la estrategia del Gobierno -lo mismo Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires- en el marco de la dura y tensa negociación con los bonistas, que comparan con un juego de póker.
"Algunos van a aceptar la propuesta, otros quedarán afuera, pero el Gobierno no va a declararse en default. Va a hacer una oferta, los que no la acepten tendrán que ver qué hacen. Se propondrá un plazo de 4 años al FMI y el pago a los bonistas del 60%", se arriesga a señalar un funcionario en una charla de pasillos en la Rosada.
Inflación de 1 dígito para el primer trimestre (diciembre a marzo). Con ese objetivo como horizonte, el Gobierno intentará demostrar que las primeras medidas de emergencia dieron el resultado esperado: estabilizar la economía y dejar de caer.
Aunque admiten que todavía falta para llegar al final del pozo y esperan a ver el desarrollo de las distintas variables (precios, salarios, tasas de interés, dólar e inflación) hacia junio.
Otro tema que seguirá demorado es la creación del Consejo Económico y Social para definir políticas de estado a largo plazo. No habrá novedades hasta mayo -por lo menos-, cuando el Gobierno termine de trazar los plazos de la deuda y de definir el Presupuesto 2020.