También alcanza a quienes participen en actos de ultraje a los símbolos patrios nacionales o inciten a otras personas a realizarlos.
De acuerdo con el texto oficial, estas conductas podrán derivar tanto en la denegación de ingreso al territorio argentino como en la cancelación de una residencia ya otorgada.
Qué puede pasar con los extranjeros que ya viven en Argentina
El decreto establece que los extranjeros alcanzados por estas causales podrán perder su residencia en el país. En esos casos, las autoridades podrán intimarlos a abandonar el territorio nacional dentro del plazo que se determine o disponer directamente su expulsión, teniendo en cuenta las circunstancias de cada situación.
El artículo 3 de la norma señala que la cancelación de la residencia conlleva la obligación de dejar el país o la expulsión, según corresponda.
Desde la Casa Rosada remarcaron que la Argentina mantiene una tradición histórica de apertura hacia los extranjeros, pero destacaron que el Estado conserva la facultad soberana de fijar condiciones para la admisión, permanencia y expulsión de personas extranjeras cuando considera que están en juego el orden público, la seguridad interior o la cohesión social.
El argumento del Gobierno para endurecer las condiciones migratorias
La Oficina del Presidente sostuvo que el endurecimiento de las condiciones migratorias busca preservar la integridad social, la convivencia y el respeto hacia la Argentina y sus símbolos.
En los fundamentos del decreto, el Gobierno afirmó que la soberanía nacional y el respeto por los emblemas patrios son valores que deben ser protegidos y que no admiten excepciones.
Al tratarse de un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), la medida deberá ser enviada a la Comisión Bicameral Permanente del Congreso, que cuenta con un plazo de 10 días hábiles para emitir un dictamen sobre su validez o invalidez y elevarlo posteriormente a ambas cámaras legislativas.