Disputas gremiales

Muerza, el opositor a Cavalieri, pierde espacio y el Gitano se acomoda

Cómo es la lucha interna de cara a las próximas elecciones en el Sindicato de Comercio, uno de los más importantes del país.
Ramón Muerza y Armando Cavalieri

Ramón Muerza y Armando Cavalieri

Ramón Muerza es un personaje particular del ambiente sindical. Hombre fuerte de un reconocido empresario del sector supermercadista y de la carne y principal opositor a Armando Cavalieri, es importante, pero tanto no lo es. Es conocido, pero tanto no lo es. Y ahora se enfrenta a un dilema aún mayor: mientras los jefes de la CGT juegan a dos puntas y le brindan por lo bajo su apoyo para las próximas elecciones del Sindicato de Comercio, uno de los más importantes del país, el Gitano, como se lo conoce a Cavalieri, el jefe máximo e histórico de Comercio, levanta cada día más la figura de su elegido y le corta los puentes políticos y mediáticos.

En 2018, Muerza, acostumbrado a los grandes desafíos y con el apoyo de parte del macrismo, se subió al ring y eligió una pelea difícil: enfrentó a Cavalieri en una elección que tuvo absolutamente de todo: denuncias, tensión, aprietes y final ajustado.

El Gitano puso toda su logística, patota y experiencia sobre la mesa y se quedó por poco más de mil votos con la contienda y, con ello, otra gestión más dentro del sindicato, donde ya lleva 35 años en el sillón principal.

Hasta hace dos meses, Muerza caminaba los pasillos de la política convencido que el año que viene las elecciones no se le pueden escapar.

Entusiasmado por el apoyo de los Moyano y algunas palmeaditas en la espalda de la política, el capo de la rama supermercados ya estaba delineando su fuerza política y mediática para encarar el último semestre del 2021 y posicionarse para marzo del año que viene, mes en el que ya se definirá la fecha de las próximas elecciones.

Convencido de su poder de base, el secreto de Muerza está en la construcción que logró en los empleados jóvenes de supermercados, mientras la consistencia de Cavalieri está en los jubilados y el poder que ostenta desde la obra social del sindicato, OSECAC, una de las más fuertes de la plaza.

Ahí está el secreto. Apretado por los años, Cavalieri delegó gran parte de su poder e incluso lo eligió como su sucesor a Carlos Pérez, presidente de la obra social. Hugo Moyano aseguró darle su apoyo pero sus colegas no lo siguieron. Siguen sentándose en la mesa de Armando.

La pandemia arruinó gran parte de la estrategia de Muerza que quedó inmovilizado políticamente y prácticamente ignorado por el Frente de Todos, donde intentó recostarse en el último tiempo.

A Muerza no le perdonan haberse apoyado en Horacio Rodríguez Larreta y Diego Santilli, en la última elección sindical. Si bien el hombre cercano al gran supermercadista se define y se identifica históricamente con el peronismo, su ambición y el sentirse tan cerca en la última batalla, lo llevó a tocar las puertas del macrismo, que en ese entonces, 2018, ejecutaban el oficialismo.

“Le van a pedir un examen de sangre y orina peronista y aún así no van a confiar”, cuentan en el kirchnerismo.

Los principales dirigentes de La Cámpora apenas lo conocen, otros no le confían y el resto de los dirigentes con más peso dentro del armado oficial no pueden desprenderse de tantos años de amistad con Cavalieri.

Incluso, el presidente, Alberto Fernández, evitó atender a sus emisarios.

En los últimos meses, Pérez puso primera y empezó a reunirse con ministros y diputados, ya presentándose como quien será el encargado de cuidar las relaciones de tantos años con el Gitano y, claramente, asegura que el triunfo en 2022 es de él.

“No llega y no es el mismo del 2018”, explicó a este medio un histórico dirigente sindical. Algo así empieza a sentir el muerzismo que nota que su jefe está “tocando puertas que no se abren” y que no termina de “activar”.

“El cree que esos 10 mil votos son un compartimento estanco y que los va a volver a tener, pero desde el otro lado también se están moviendo. Muerza cree que pelea contra Cavalieri pero en realidad ya está peleando con Pérez, que no solo tiene otra fuerza, otra edad, sino que además tiene otra caja”, agregó la misma fuente.

Hace un par de semanas, Muerza intentó mostrar su poder de fuego auspiciando el ring de una de las peleas de box más importantes del año. Quedó solo ahí. Casi como una alegoría a su campaña, Muerza arrancó muy fuerte los primeros rounds pero se está quedando sin fuerza, sin estrategia y la verdadera pelea todavía no se está jugando.