En su juventud había militado en el nacionalismo católico, pero pronto abrazó con convicción el ideario peronista. Su evolución ideológica y su protagonismo en aquellos años lo posicionaron en el corazón del movimiento, en medio de una época signada por enfrentamientos internos, radicalización política y tensiones sociales.
Aunque nunca integró Montoneros, la figura de su hermano Fernando —uno de los primeros miembros de esa organización guerrillera en morir— marcó su biografía y lo obligó a navegar la tensión entre las distintas vertientes del peronismo. Uno de sus grandes desafíos fue, precisamente, tender puentes entre la juventud revolucionaria y el sindicalismo tradicional, al que Perón consideraba el eje estructural del movimiento.
En su libro Conocer a Perón (2024), Abal Medina reconstruyó su experiencia junto al ex presidente y reivindicó su figura frente a las versiones que, según él, distorsionaban el pensamiento y la acción del líder. Con tono de testimonio y voluntad de corrección histórica, buscó desmontar lecturas erróneas sobre el General y reafirmar su lealtad al legado justicialista.