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POLÍTICA

Números, contradicciones y peligros de una cuarentena que se alarga

Números, contradicciones y peligros de una cuarentena que se alarga
Alberto Fernández, Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof

Horacio Rodríguez Larreta decidió hacer una caminata por Belgrano y ahí se encontró con la dura realidad: la actividad que había en la calle le demostró que la cuarentena, tal como se conoció las primeras semanas, se había terminado.

No era un dato que desconociera: el gobierno porteño sigue estadísticas de movilidad a través de aplicaciones que le permiten rastrear cuánto movimiento hay. Lo reconoció en la conferencia del viernes. Pero una cosa es la frialdad de los números y otra verlo con los propios ojos.

Los políticos –especialmente los que tienen cargos ejecutivos- están en un período de adrenalina tan grande que terminan disociados de la realidad de la gente: no padecen el encierro, ni la falta de trabajo, ni el deterioro en los ingresos. No es una crítica: están trabajando más que nunca pero no tienen los mismos problemas que el resto. Tampoco los periodistas que desde el día 1 seguimos saliendo a trabajar.

Cada historia en cuarentena es un mundo aparte. Todos sienten que están peor que el resto:

  • El viejito que se queda sin sus últimos años de vida.
  • Los nenes que se quedan sin su infancia.
  • Los adultos que tienen que soportar a los pibes.
  • Los trabajadores que no pueden ir a trabajar.
  • Los que se quedaron varados en la Argentina o en el exterior.
  • El que no puede pagar los sueldos.
  • El que le descuentan el sueldo.
  • Los que se quedaron solos.
  • Los que ya no pueden ir a correr.
  • El que cacerolea.
  • El que aplaude.

La sociedad es la suma de las individualidades. Todos estamos podridos de la cuarentena, pero también tenemos miedo al “bicho”. Por eso, antes de decidir la extensión de la cuarentena, tanto Alberto como “Horacio” y Axelito (¡Cómo habla Axelito!) repasaron cada uno por su lado cómo viene la mano en la opinión pública. Sin consenso ciudadano no hay cuarentena posible.

Una encuesta de Opina Argentina de esta semana refleja algunos números que muestran algunas tendencias, cambios y continuidades en medio de una cuarentena que parecía resquebrajarse en los últimos días; de hecho, el 70% de la gente cree que la cuarentena se está cumpliendo “poco o nada”.

  • El 80% sigue creyendo que el gobierno nacional maneja bien la crisis. Hace un mes era 88%. 8 puntos de caída no está nada mal después de tener a todos hace 50 días encerrados.
  • Sobre el manejo de la crisis de Alberto está en 81% de aprobación; solo 5% lo ve “muy negativo”
  • El 56% cree que la prioridad debe ser el coronavirus; solo el 30% habla de economía. El resto no sabe.
  • Un tercio de la gente cree que las medidas económicas son acertadas; un tercio dice que son desacertadas y un tercio que son “insuficientes”.

Dato: el número de los que creen que son “acertadas” crece al 41% en el conurbano bonaerense.

Aparecen en la encuesta algunas luces amarillas: por ejemplo, el 49% está preocupado por su salud mental o la de su familia.

¿Cómo están posicionados los líderes?

  • Alberto Fernández tiene un 76% de imagen positiva; y apenas bajó 6 puntos desde marzo.
  • “Horacio”, 68% positiva;
  • Axelito (¡Como habla Axelito!) 47 a favor y 43 de negativa: tiene peor imagen que Vidal.
  • Cristina volvió a sus viejas marcas. Su imagen negativa vuelve a ser más alta que la positiva. Todavía está mejor que Macri.

Estos datos muestran que Alberto (y Larreta) tienen margen para seguir con las políticas de aislamiento. La mayoría de la gente valora lo que se hace en materia de salud más que lo que se sufre en la economía.

Importante aclarar: las proyecciones de la caída de la economía argentina para este año son de 6,5% por ahora; las de Brasil son de 5,5%. Por solo un punto de diferencia en la caída Brasil tiene además más de 10.000 muertos y sube de 600 por día. Con cuarentena o sin el mundo se hunde y nadie tiene la menor idea de cómo sigue la historia.

Pero todo esto obliga a redoblar los esfuerzos para salir de la cuarentena antes de que la otra curva (la de la caprichosa opinión pública) se invierta. En el área metropolitana ahora va a haber dos semanas más de oxígeno: la pregunta es hasta cuánto se puede extender una política de aislamiento sin mostrarle a la gente una luz al final del túnel.

Cambio de paradigma

El Gobierno sigue sin mostrar todas las cartas. No planifica (o no comunica la planificación), no se sabe exactamente cómo sigue la historia, ni qué se está haciendo más allá de tenernos a todos encerrados.

Un informe de la fundación Leandro N. Alem, de extracción radical, intenta ofrecer una salida ordenada a la cuarentena. Fueron los informes técnicos que anticiparon los movimientos que luego tomaría Nación y que sirvieron como base al Gobierno de Jujuy que fue el más rápido de reflejos para tomar medidas: hoy está hace casi 40 días sin casos y reabriendo shoppings.

Necesitamos pasar de un enfoque de control político-sanitario de la población a uno de gestión social del riesgo. Hay que empezar por tener una hoja de ruta que explicite criterios y orientaciones que acoten la incertidumbre””, dice el informe.

¿Qué proponen?

  • Distanciamiento social voluntario. Aislamiento focalizado sugerido, pero voluntario, confiando en el criterio de las personas.
  • Ampliación selectiva de la movilidad. Con criterios geográficos, de riesgo sanitario y de sector y actividad.
  • Testear más. Los países que controlan la pandemia, a contramano de la sugerencia de la OMS tienen entre un 1 y un 3% de positividad en los test; hoy la Argentina está apenas por debajo del 10%. Según la fundación se necesita hacer 3000 test más por día.
  • Testear a las poblaciones de mayor riesgo en cárceles, geriátricos, villas y asentamientos, y sobre todo a los trabajadores de la salud.
  • Crear en cada distrito equipos de “trazadores”, responsables de rastrear todos los contactos de un Covid-19 positivo lo antes posible. Se estima que cada persona tiene un “contacto estrecho” con 30 personas en las dos semanas previas a la aparición de eso síntomas. Los trazadores deberían lograr aislar a la mitad de ellos.
  • Aplicar un “esquema valvular intermitente”: tomar variables objetivas como camas ocupadas o tasa de duplicación para apretar o liberar la cuarentena.

El informe advierte sobre la necesidad de pasar de un “esquema de asesoramiento experto centrado en la infectología clínica a un enfoque multidisciplinario”.

Mientras Alberto sigue encerrado en su grupo de infectólogos mediáticos la comisión de expertos en España está integrada por especialistas en salud pública, ciencia política, epidemiología, derecho, filosofía, historia, estadística aplicada a la medicina, diplomacia, economía, cardiología, bioestadística, astrofísica y big data e inteligencia artificial.

Esa falta de planificación o ampliación del horizonte de asesoramiento le impide ver otras cuestiones que exceden a la epidemiología y que también están afectando a la salud.

  • Problemas con la salud mental
  • Postergamiento de tratamientos importantes que podrían hacer colapsar en el mediano plazo los sistemas de salud
  • Desfinanciamiento de los proveedores de salud.
  • El sindicato de profesionales de la salud de la provincia de Buenos Aires advirtió sobre la falta de equipos de protección personal y barbijos, y la necesidad de aumentar testeos.

A todo esto, la población tiene límites. Esta semana el ministro de Educación dijo que no volverán las clases en condiciones normales hasta que no aparezca una vacuna. Sería algo así como si los gobiernos en la década del 80 hubieran prohibido el sexo hasta que apareciera la vacuna del Sida, que nunca apareció.

Alberto también minimizó el tema, demostrando una total falta de empatía: “Los chicos que me sigan mandando dibujitos”, dijo. Quizás desconociendo la importancia que tiene la socialización para los pibes que están formando su identidad.

A partir del sábado que viene los chicos van a poder dar una vuelta manzana con sus padres el fin de semana. Menos que los perros.

El conurbano sigue siendo la gran incógnita. A24.com hizo sondeos con dirigentes sociales de La Matanza, Berazategui, Moreno, Merlo, Quilmes, Lanús, barrios populares de San Isidro y Vicente López, Tigre… en todos los casos sorprende el alto acatamiento que tiene la cuarentena: “Hay gente que se tiene que movilizar para laburar o para buscar la comida. Pero hay mucha conciencia, se respetan las distancias, se respeta el uso del barbijo”, ilustra uno de ellos.

El mayor problema siguen siendo los “centros” de cada una de esas localidades. Existe un nodo donde se juntan bancos, oficinas de correo, RapiPago y otros servicios que hacen parecer a simple vista que la situación está completamente desbordada. No sería el clima que se vive en los barrios.

Existen otros problemas. La comida no está llegando como debería. Dirigentes advierten que fue un error haber frenado las licitaciones con los supuestos sobreprecios. No solo está desabastecido sino que además termina presionando sobre los precios generales.

Una reunión entre el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza y el ministro de Desarrollo, Daniel Arroyo muestra la tensión que existe en torno a este tema: los dos, por distintos motivos, necesitan cercar al kirchnerismo duro y a los movimientos sociales para sobrevivir.

El problema es que la correlación de fuerzas en el marco de la pandemia se desequilbra. Alberto es un CEO que gestiona las tensiones entre el kirchnerismo y el resto del peronismo.

Pero hoy los gobernadores están replegados en sus provincias y la CGT está anulada viendo como puede sostener la cuota de poder que le queda. Negociando acuerdos a la baja no es una buena manera de plantarse.

El kirchnerismo pisa fuerte en los territorios. Solo le hace sombra la (efímera) popularidad de Alberto. Por algún motivo, hoy el único que elogia la conducción de "El Presidente" es Rodríguez Larreta.

Sumado a eso, los aliados de Alberto en el esquema de poder son sexagenarios (con suerte) que no manejan Zoom.

La rosca política es quizás la actividad más afectada por la cuarentena. Nadie se quiere exponer a quedar grabado en una negociación espúrea por teleconferencia. ¿Pedirán los rosqueros un ATP para que les paguen el sueldo?

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por Pablo Winokur @pablowino
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