La política exterior, a cargo del canciller Felipe Solá, tendrá otros actores clave: Jorge Argüello será embajador en los Estados Unidos; Sabino Vaca Narvaja, en China; Carlos Tomada, en México, Daniel Scioli, en Brasil; Archibaldo Lanús, en Francia, y Juan Carlos Gioja, en Chile.
Martín Guzmán será el “superministro” de Economía. Renegociar la deuda, el orden fiscal, y una reforma jubilatoria son sus prioridades. Tendrá supremacía sobre el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, que buscará promover sectores productivos que generen dólares genuinos. No consideran que la expansión monetaria sea la causa de la inflación, pero no aumentarían en exceso el gasto público.
Alberto Fernández tendrá 14 ministros propios: Santiago Cafiero (jefe de Gabinete); Guzmán, Kulfas, Gustavo Béliz (secretario de Planificación Estratégica); Marcela Losardo (Justicia); Claudio Moroni (Trabajo); Nicolás Trotta (Educación); Gabriel Katopodis (Obras Públicas); Matías Lammens (Turismo y Deportes); María Eugenia Bielsa (Vivienda); Daniel Arroyo (Desarrollo Social); Julio Vitobello (secretario general de la Presidencia); y Vilma Ibarra (secretaria Legal y Técnica). Se reservará seis cargos clave: Mercedes Marcó del Pont, titular de la AFIP; Albistur como eventual titular de la AFI; Miguel Pesce como presidente del Banco Central; Marco Lavagna al frente del Indec; y Victoria Tolosa Paz.
Cristina Kirchner tendrá 8 ministerios: Sabina Frederic (Seguridad); Eduardo “Wado” De Pedro (Interior); Agustín Rossi (Defensa); Tristán Bauer (Cultura); Luis Eugenio Basterra (Agroindustria); Juan Cabandié (Ambiente); Roberto Salvarezza (Ciencia y Tecnología) y Elizabeth Gómez Alcorta (Equidad de Género). Y sumará 12 cargos de alto poder político y económico: Carlos Zannini, procurador del Tesoro; Alejandro Vanoli, director de la Anses; Luana Volnovich, directora de PAMI; Rodrigo Martín “Rodra” Rodríguez, secretario administrativo de la Cámara de Diputados; María Luz Alonso, secretaria administrativa del Senado; Carlos Castagnetto, director de Aduana; Virginia García, directora de la DGI; Adriana Puiggros, viceministra de Educación; Claudia Ledesma, presidenta provisional del Senado; Maurice Closs, vicepresidente provisional del Senado; José Mayans, jefe del bloque de Frente de Todos en el Senado y Máximo Kirchner, jefe del bloque de Diputados.
En tanto, Massa tendrá un solo ministro, Mario Meoni, en Transporte, y dos cargos importantes: Malena Galmarini, presidenta de AySA; y Guillermo Nielsen, presidente de YPF, quien de todos modos ya había abandonado el massisimo hace bastante tiempo.
Se podría decir que Ginés González Garcia, de Salud, es un ministro del peronismo y tanto Alberto como Cristina coincidieron en dos nombres relevantes: Sergio Lanziani, secretario de Energía; y Victoria Donda, directora del INADI.
La prioridad de resolver el problema de la deuda quedó demostrada ayer cuando Alberto dijo que "el riesgo de default es muy alto" y le atribuyó toda la responsabilidad al presidente saliente, Mauricio Macri. De ese modo marcó la cancha. Atrás quedaron los “saludos de paz” en la Basílica de Luján, el domingo último.
No obstante, pidió "respetar la convivencia democrática", aunque les avisó a los periodistas que contestará por Twitter ante cada acusación en la que él considere que le imputan un delito.
En lo político, Cristina Kirchner tendrá control absoluto del Congreso. La capacidad de operación del kirchnerismo ya provocó en el macrismo tres deserciones de diputados nacionales y de cuatro diputados provinciales bonaerenses. El plan es ir por más y fisurar las filas contrarias. El principal desafío de Macri será mantener desde el llano la unidad de Juntos por el Cambio.
En su discurso inaugural, esbozará hoy su plan económico de "poner plata en el bolsillo" de la gente. Subas de salarios, jubilaciones, AUH, planes sociales y préstamos de la Anses a baja tasa. También buscará planes “pro consumo”, rebajas en precios de alimentos acordadas con empresarios, y activará la tarjeta “Alimentar” para 1,5 millón de niños.
Los mercados estarán hoy atentos a los anuncios sobre la renegociación de la deuda, que implicará el no pago de capital e intereses por dos años, no recibir desembolsos del FMI y buscar una política de crecimiento para poder afrontar los vencimientos con la suba de ingresos. Del éxito del plan de Guzmán, con colaboración de su maestro Joseph Stiglitz, dependerá gran parte del éxito de Alberto para poder hacer historia.