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Cuál es el rol que imaginan Alberto Fernández y Macri para el Congreso en 2020

por Pablo Winokur | 10 de noviembre de 2019 - 00:01
Cuál es el rol que imaginan Alberto Fernández y Macri para el Congreso en 2020
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Congreso

A partir del lunes se va a empezar a delinear el futuro de la coalición de gobierno que llevó a Alberto Fernández al poder. No es fácil darle a cada uno lo que cree que merece. La alianza alberga en su interior a espacios políticos tan diversos como La Cámpora, el peronismo tradicional, gobernadores, intendentes, CGT, CTA, movimientos sociales, Iglesia, partidos progresistas…

El lunes vuelve Cristina Kirchner de Cuba y empieza el tiempo de definiciones. Fundamentalmente, de lo que pase en el Congreso. El vicepresidente es el número uno del Senado y ahí ella se va a reservar el derecho de admisión y permanencia. Del otro lado del Congreso, en Diputados, el líder va a ser Sergio Massa, el hombre que le bloqueó a Cristina el intento de reformar la Constitución para ir por un tercer mandato.

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Cristina será la número uno en el Senado, donde debería tener la última palabra.

En los primeros borradores que maneja el Frente de Todos se está pensando en un frenético diciembre y enero a través de la convocatoria a sesiones extraordinarias o la prórroga del período ordinario. Esto último lo debería hacer Macri (el Congreso deja de sesionar el 30 de noviembre, de acuerdo a la Constitución) y difícilmente tenga margen político para extenderlo, salvo que Alberto se lo pida.

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Massa, junto a Monzó, en la transición de Diputados.

En cambio, una vez que asuma Alberto puede llamar a sesiones extraordinarias. ¿La ventaja? De esta manera solo se discute lo que pide el Poder Ejecutivo y se evita que diputados o senadores rasos (opositores u oficialistas) aparezcan con algún proyecto ajeno a la voluntad de Alberto.

Hay distintos borradores de ideas dando vueltas sobre cómo debería ser el cronograma. Hoy el que más fuerza tiene es el que elabora Sergio Massa para la Cámara de Diputados.

  • Una sesión el 20 de noviembre para tratar la ley de góndolas y alquileres, acordada con el oficialismo actual.
  • Extensión de las sesiones ordinarias al 31 de diciembre.
  • La ley de Presupuesto y la renegociación de la deuda se tratarían el 21 de diciembre (28 de diciembre fecha tentativa en el Senado)
  • Sesiones extraordinarias el 8 y 22 de enero con búsqueda de consenso en las leyes más importantes.

¿En qué leyes están pensando?

  • Ley de ministerios
  • Presupuesto 2020
  • Emergencia económica
  • Reestructuración de la deuda
  • Consejo Económico y Social
  • Consejo de Seguridad
  • Reforma tributaria
  • Ley de góndolas

Ni en 2002 hubo tanta actividad en el verano en el Congreso, por lo que esta agenda resulta muy ambiciosa. En la crisis de 2002, el Senado estuvo un poco más activo con 5 sesiones pero después se tomó todo febrero. Diputados sesionó aquel año la primera semana de enero para derogar la Convertibilidad; luego tuvo dos sesiones a fin de enero; y después se llamó a silencio hasta marzo.

También hay motivos políticos. Difícilmente todo el andamiaje que se necesita para aprobar leyes esté suficientemente aceitado para el primer mes del año.

Por otro lado, con el Congreso en receso siempre es más fácil emitir decretos de necesidad de urgencia para sacar cosas difíciles sin demasiado espamento.

Macri, ¿el líder de la oposición?

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El actual presidente, junto a Vidal y Pichetto.

Muerto el rey, viva el rey. El poder radica en la expectativa del daño o favor que el poderoso pueda infringir a sus dirigidos. Macri sacó el 40% de los votos, pero ¿cuál es su poder real sin la lapicera ni la caja? En el caso de Cristina siempre quedó latente su voto cautivo del 30%; difícilmente se pueda decir lo mismo de Macri.

La historia argentina fue muy cruel con aquellos que salieron segundos. Salvo Duhalde que perdió en 1999, ganó la provincia en 2001 y después fue presidente gracias al voto del Congreso, el resto no pudo recuperarse.

  • Luder (1983) terminó y pasó al olvido.
  • Angeloz (1989) siguió siendo gobernador de Córdoba hasta 1995, pero nunca volvió a tener peso a nivel nacional.
  • Bordón (1995) terminó peleado con Chacho Alvarez y tampoco fue una figura gravitante.
  • En 2003 ni Menem (virtual derrotado a manos de Kirchner tras bajarse del balotaje) ni López Murphy (que en esa elección salió tercero) tuvieron futuro político.
  • Carrió (2007) quedó segunda, pero en la elección siguiente (2011) apenas sacó 2%. Lavagna, en el mismo año, quedó tercero y olvidado, igual que ahora.
  • Binner (2011) no pudo reeditar la alianza que lo dejó segundo y su espacio en la elección siguiente no llegó a los 3 puntos.
  • Daniel Scioli, después de haber sido gobernador, terminó mendigando un quinto puesto en la lista de diputados de Unidad Ciudadana.

Macri sigue mandando leyes al Congreso como si estuviera iniciando su gestión. Esta semana, por ejemplo, el Gobierno anunció que mandaría una ley de estadísticas que regule al Indec. Apenas ideas para marcar la cancha y sin la más remota chance de que se las voten.

Quienes lo frecuentaron a Macri en estos días dicen que vieron algo diferente: lo notaron de mejor humor y mucho más enganchado con “la rosca política”, más interesado en los detalles de los distritos, del poroteo parlamentario y en la construcción de poder. En otros momentos solo quería hablar de gestión y siempre muy apurado.

Para Macri lo que pasa en el Congreso es prioridad. Por eso observa con preocupación la posible separación del ala monzoista (cambiemitas críticos que responden a Emilio Monzó). Son unos 10 o 12 diputados nacionales (dicen ellos) que pueden inclinar la balanza para un lado o para el otro en caso de una votación pareja.

“Plantearon desde adentro las diferencias durante 4 años y las van a seguir planteando. Aunque todavía no saben si lo van a hacer desde adentro o desde afuera", dicen en ese espacio.

Macri está furioso por esta situación. En los próximos días se van a ver críticas muy subidas de tono por parte de algunos soldados macristas contra Monzó y sus dirigentes. Algunos de esos soldados ya pidieron perdón de antemano y aclararon que solo reciben órdenes.

El nombramiento de Cristian Ritondo como jefe de bloque no cayó bien. No tanto por el nombre sino por las formas: se enteraron por los medios y eso en política es visto casi como una declaración de guerra.

Alberto, ¿el líder del oficialismo?

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El presidente electo buscará tejer acuerdos por sectores.

Mientras Macri mira cada vez más el Congreso, símbolo de la lejanía del poder, en el entorno de Alberto aseguran que el Parlamento no es prioridad. En el albertismo delegan el tema en Sergio Massa y Carlos Caserio, el hombre que reemplazó a Pichetto al frente del bloque del PJ en el Senado y que podría ser (aunque él no quiera) el próximo presidente provisional de la Cámara alta, tercero en la línea de sucesión.

Todavía no es claro qué margen tendrán Alberto y Cristina para imponerle al Congreso sus ideas. En el Senado hay serias resistencias por parte del bloque del PJ a integrarse en un solo bloque con el kirchnerismo. Cristina quiso imponer a la camporista Anabel Fernández Sagasti al frente de una gran bancada unificada. Los gobernadores quieren mantener autonomía política y administrativa.

Carlos Caserio quiere seguir conduciendo el bloque de los gobernadores del PJ. Aunque tiene la confianza de Alberto, también padece la desconfianza de los gobernadores para seguir en el cargo.

En la Cámara baja pasa algo similar. Un bloque de diputados autónomos sería una buena herramienta de negociación para los gobernadores; también le serviría a Alberto en un eventual choque con el kirchnerismo duro.

¿Qué piensa Alberto Fernández del rol del próximo Congreso? Tiene como eje de su programa de gobierno la necesidad de acuerdos entre sectores. Un acuerdo amplio que incluiría (mediante la creación de un Consejo Económico y Social) a los gremios, empresarios, movimientos sociales y credos.

Alberto habla de ese gran acuerdo cada vez que abre la boca. También habla de que va a ser un presidente con 24 gobernadores.

Pero no hay lugar en el discurso de Alberto para la oposición, para los que piensan diferente. La Argentina necesita certidumbre y reglas claras si quiere crecer. Para crecer hacen falta inversiones y no se puede estar cambiando las reglas de juego cada cuatro años (o menos).

Para dar esa certidumbre es fundamental un acuerdo político que ofrezca un horizonte de continuidad de políticas. ¿Será Alberto Fernández el que consolide esas ideas? Quizás para tener una pista de eso podemos ver qué hizo cuando le tocó gobernar como jefe de gabinete.

En aquel entonces, no planteó acuerdos con la oposición y se dedicó a cooptar dirigentes de otros espacios y ficharlos para el kirchnerismo. Luis D’Elía, Julio Cobos o Lorenzo Borocotó son algunos de los dirigentes de otros partidos que, en su momento, logró cooptar Alberto Fernández.

Todas estas incógnitas se van a develar a partir del lunes cuando Alberto y Cristina vuelvan a sentarse en una misma mesa a definir la estrategia política del futuro gobierno.

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