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La Jungla del Poder

¿Tiene solución la interminable crisis del Frente de Todos?

Cristina Kirchner definió cuáles son las posturas que la distancian de Alberto Fernández. ¿Hay forma de arreglar esta fractura en el Gobierno?
por Pablo Winokur | 07 de mayo de 2022 - 23:15
¿Tiene solución la interminable crisis del Frente de Todos?

Cristina Kirchner, Alberto Fernández y Sergio Massa, los líderes de una coalición que hoy está fracturada y lejos de poder recomponerse (Foto: archivo).

La semana que pasó se rompió el Frente de Todos tal como lo conocimos. Algunos dicen que eso ya había pasado cuando votaron separados el acuerdo con el FMI. Pero la ruptura de estos días fue más profunda. Por primera vez quedaron expuestas las diferencias ideológicas entre el presidente y su vice. No son peleas de formas, sino debates de fondo, diría Cristina.

Definido por el propio kirchnerismo: el actual equipo económico propone un modelo productivista, que fomenta las exportaciones y acumula reservas; en cambio, Cristina quiere un modelo de redistribución del ingreso, que fomente el consumo interno y que eso haga ganar dinero a las empresas locales. Son dos modelos de país distintos. O eso dicen.

El origen de los problemas para los dos socios del frente también es distinto. Un dirigente del albertismo de diálogo frecuente con el gabinete económico lo describe así: “Para Cristina, los problemas están en nuestro sector privado: es falta de voluntad del empresariado para construir una Argentina mejor. Frente a eso, ella quiere confrontar y nosotros queremos dialogar”.

Y por último aparece una crítica a la gestión; puntualmente a Alberto. Esto es reconocido por todo el peronismo, incluso por el albertismo, si es que algo así existe. Sergio Massa, que probablemente tenga otro modelo de país en su cabeza, tiene diferencias con la velocidad de la gestión. También los gobernadores, intendentes, sindicalistas y empresarios.

Paremos de firmar convenios y empecemos a gestionar”, se escuchó decir esta semana en la cena de Cippec a un importante gobernador de los “moderados”. Fue uno de los primeros en saludar la candidatura de Alberto Fernández. Quizás también uno de los primeros en decepcionarse. Seguramente en las próximas semanas se empiecen a ver acciones de gobernadores para “apuntalar al Gobierno”.

Cristina lo planteó de esta manera: “Si soy de exportación y producción, si además tengo bajos salarios y además me faltan dólares, bueno, hay que revisar algunas cosas porque algo, alguien o algunos están fallando”. Ese “alguno” es Alberto.

Cristina Kirchner: "Al poder le conviene que la Corte tenga pocos miembros para apretarlos"

Cristina Kirchner, durante el acto de este viernes en Chaco.

La ruptura del Frente de Todos también se vio en el Congreso. Esta semana, Máximo Kirchner presentó sin previo aviso un proyecto para pedir que se adelante una suba del salario mínimo vital y móvil; y el kirchnerismo en el Senado propuso una nueva moratoria jubilatoria.

“Era un tema urgente, por eso hemos tomado la iniciativa desde el Senado de la Nación”, planteó Anabel Fernández Sagasti, la mano derecha de Cristina en el Senado. Traducción: si hay un tema urgente no se puede dejar en manos del Ejecutivo porque lo va a dormir.

¿Hay posibilidad de arreglo?

La respuesta es no. Pero lo había hasta que habló Cristina. Las declaraciones de los dirigentes kirchneristas iban creciendo en intensidad. E insistían con que Alberto Fernández recapitule en temas que hasta ahora no se conocían.

El kirchnerismo le pedía tres cosas a Alberto Fernández: que cambie su equipo económico, que institucionalice el Frente de Todos y que anuncie que no va a ser candidato en 2023.

Entienden y dejan saber que Alberto incumplió su palabra con Cristina Kirchner cuando aceptó ser su candidato presidencial. No sabemos a qué se había comprometido, pero no lo respetó, al menos según la mirada del kirchnerismo y de Cristina.

Lo dijo sin eufemismos el “Cuervo” Larroque en una entrevista que dio esta semana a Radio Urbana:

“Alguien te propone para ser presidente. Con el resultado de las PASO 2019, ahí hubo una mutación del carácter y la lógica de Alberto”, planteó. Larroque es el número 2 de La Cámpora. Solamente habla cuando le dan la orden. Dijo muchas cosas en esa entrevista:

Ahí aparecen estos tres reclamos

  • “Los que están construyendo la derrota son Guzmán, Kulfas y Moroni. Y Alberto tiene la posibilidad de modificar esa situación”.
  • “Tendría que institucionalizar el Frente de Todos, convocar a todos los sectores, discutir. Hay decisiones que se toman unilateralmente”.
  • “Un día fuimos a la plaza de mayo convocados por el Presidente y de repente el Presidente convocó a unas PASO para 2023. Veníamos de una derrota catastrófica a nivel nacional”. En esas PASO Alberto se imaginaba compitiendo.
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Andrés Larroque, junto a Cristina Kirchner. El número 2 de La Cámpora cruzó a Alberto Fernández con durísimos cuestionamientos (Foto: archivo).

“Si vos te cortás solo, por lo menos trae resultados porque venimos de perder las elecciones. Y nos quieren hacer creer que así hay alguna perspectiva de triunfo”, planteó Larroque

En la perspectiva de “la casta” (no confundir con la palabra “casta” de Milei). La gran preocupación sigue siendo lo que pase en 2023. Los problemas reales de la gente están en un segundo plano. Incluso esto lo reconoció Cristina cuando planteó que, en medio de la discusión por la boleta única, a la gente “la plata no le alcanza, no llega a fin de mes”.

En la lógica del kirchnerismo se perdió la elección porque no se le puso suficiente dinero en el bolsillo a la gente. En cambio, quedan fuera de debate otras cuestiones:

  • El pésimo manejo de la pandemia.
  • La cuarentena eterna exigida por Axel Kicillof (y que Larreta y Ginés González García querían morigerar).
  • Los chicos con un año y medio sin clases, y sin contención social.
  • La inseguridad descontrolada y sin plan para contenerla.
  • Una agenda política y judicial alejada de los problemas cotidianos de la gente.
  • La foto de Alberto.

El kirchnerismo no visualiza que ahí esté parte del problema electoral. Tampoco los intendentes del conurbano. Esta semana, Fernando Espinoza, intendente de la Matanza, asumió al frente de una federación de intendentes de todo el país. “Estamos considerados entre los mejores 7 países del mundo que enfrentó la pandemia”, dijo. No se sabe de dónde salió ese dato.

Volviendo a la evaluación del manejo de la pandemia, Cristina también hizo una mención filosófica: “Vi algunos que sostenían que íbamos a salir todos mejores y más buenos. Bueno: yo no creo nunca en esas cosas”. El que decía eso era Alberto.

La respuesta del albertismo

En el Gobierno contestan que ninguno de los tres planteos del kirchnerismo son posibles.

  • Cambiar a Guzmán, Kulfas y Moroni es cambiar el modelo económico. Alberto no lo va a hacer porque está seguro del rumbo (o eso dicen, con Alberto nunca se sabe).
  • Institucionalizar el Frente de Todos no tendría sentido porque solo serviría para escuchar planteos que luego no se van a aceptar.
  • ¿Renunciar a la reelección? En el Gobierno están convencidos de que hay que aguantar 3 meses para que se vean resultados. Si eso pasa, no es imposible que la imagen de Alberto repunte. Es más: las críticas del kirchnerismo podrían sumar, si luego se demuestra que tenía razón.

En ese razonamiento, los problemas de gestión no serían tales. Guzmán pisa el presupuesto para acelerar el ajuste y que los resultados se vean antes, especialmente en la baja de la inflación. El “plan platita” de las elecciones pasadas habría sido el desencadenante de la crecida de inflación del último mes y del que sigue.

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El kirchnerismo pretende la salida de Guzmán del Gabinete. Sin embargo, Alberto Fernández piensa mantenerlo al frente de Economía (Foto: archivo).

El talón de Aquiles del plan

La gran amenaza siguen siendo las reservas. Con exportaciones récord y en el mejor momento de liquidación de divisas (por la cosecha), el Banco Central debería estar acumulando reservas; no está pasando.

Las reservas están estancadas en los 42 mil millones de dólares promedio desde marzo.

¿Por qué se da eso? Por un lado, porque muchas actividades que deberían generar ingresos, van directo por el blue: turismo y exportación de servicios, básicamente.

Y por el otro, por la demanda de stockeo para importaciones. Ante la expectativa de una futura de devaluación, los importadores adelantan compras. Ahí es donde Cristina cree que el equipo económico debería ser más riguroso en los controles. Después de julio se van a necesitar los dólares.

No es la única que cree eso. Jorge Capitanich, gobernador de Chaco y anfitrión del acto del viernes, cree que hay que poner más incentivos para que todos liquiden dólares ya: por las buenas o por las malas. Hasta se anima a hablar de una baja de retenciones. Pero para tomar medidas, hace falta poder político y hoy parece no haber.

El Frente de Todos se rompió. Y Alberto Fernández no está dispuesto a ser el gerente del capital político ajeno que Cristina pretendía que fuera. ¿Tendrá margen para construir un proyecto político propio? Por ahora, las evidencias muestran que se quedó sin apoyos y sin tiempo.

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