Para acceder a la PUAM se requiere:
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Tener 65 años o más, sin importar el sexo.
No haber realizado aportes suficientes para acceder a la jubilación contributiva.
Residir en Argentina y no vivir en el exterior.
No cobrar otra prestación, incluida la pensión por viudez.
Demostrar vulnerabilidad económica mediante evaluación socioeconómica.
Estos requisitos, establecidos por la ANSES, son estrictos y limitan el alcance de esta prestación para ciertos sectores de la población. Por ejemplo, si una persona convivió durante décadas con un jubilado o jubilada, pero no tiene aportes propios suficientes y no califica para una jubilación contributiva, ya no podrá cobrar la pensión por fallecimiento como ocurría antes. En su lugar, solo podrá acceder a la PUAM, que no contempla ese beneficio adicional.
La decisión del Gobierno de Milei de no prorrogar la moratoria previsional y apoyarse únicamente en la PUAM forma parte de su política de ajuste fiscal y reducción del gasto público. Desde el Ministerio de Capital Humano se explicó que el sistema previsional debe orientarse exclusivamente hacia quienes realizaron aportes a lo largo de su vida laboral, limitando los regímenes especiales y los beneficios no contributivos.
En números, esto significa que miles de personas que esperaban acogerse a la moratoria para regularizar su situación previsional, quedarán fuera del sistema tradicional de jubilaciones. El cambio impacta especialmente en mujeres que trabajaron en tareas no registradas, en trabajadores informales y en quienes atravesaron períodos prolongados de desempleo.
La pensión por fallecimiento —también conocida como pensión por viudez— ha sido históricamente uno de los beneficios más valorados dentro del sistema previsional argentino. Consiste en que el cónyuge o conviviente de un jubilado fallecido continúe cobrando un porcentaje del haber que percibía el titular, garantizando así un ingreso económico para la familia sobreviviente.
Hasta ahora, incluso quienes habían accedido a la jubilación mediante moratoria podían dejar este beneficio a sus parejas. Con la eliminación de la moratoria y la restricción de la PUAM, esta posibilidad desaparece para un sector creciente de la población.
La ANSES aclara que esta restricción no aplica retroactivamente: es decir, quienes ya estén cobrando una pensión por fallecimiento no perderán el beneficio. Pero a partir de ahora, nadie que ingrese por PUAM podrá acceder a él en el futuro.
En cuanto al monto, el haber base de la PUAM en octubre de 2025 es de $261.038,70, al que se suma un bono de $70.000 otorgado por el Gobierno para compensar la pérdida de poder adquisitivo frente a la inflación. En total, la prestación asciende a $331.038,70 mensuales.
Si bien este monto representa un alivio económico para muchos adultos mayores, sigue siendo inferior al haber mínimo jubilatorio y no incluye otros beneficios complementarios que los jubilados tradicionales pueden percibir, como asignaciones familiares o pensiones derivadas.
Para iniciar el trámite de PUAM, los interesados deben realizar una serie de pasos administrativos ante la ANSES:
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Contar con una clave de la Seguridad Social. Si no la poseen, deben generarla a través de la web oficial del organismo.
Actualizar los datos personales y familiares en la base de ANSES, ya que la información debe estar vigente para poder iniciar el expediente.
Solicitar un turno presencial en una oficina de ANSES, donde se llevará a cabo la evaluación correspondiente y se verificarán los requisitos de residencia y vulnerabilidad económica.
Presentar la documentación respaldatoria y esperar la resolución del organismo.
Este proceso es gratuito y no requiere gestores, aunque muchas personas recurren a asesoramiento previsional debido a la complejidad de la normativa.
Desde distintos sectores de la oposición y organizaciones de adultos mayores se ha expresado preocupación por esta medida. Advierten que podría aumentar la vulnerabilidad económica de miles de mujeres mayores, quienes históricamente se beneficiaron de las moratorias previsionales por su alta participación en tareas domésticas no remuneradas.
También se alerta sobre el posible aumento de litigios judiciales contra el Estado, ya que muchas personas podrían reclamar el acceso a pensiones por fallecimiento alegando derechos adquiridos o situaciones de convivencia prolongada no contempladas por la normativa actual.
En paralelo, el Gobierno sostiene que el sistema previsional debe ser sustentable a largo plazo, y que la PUAM garantiza un piso de ingresos básico para quienes no aportaron. “No podemos seguir con un esquema en el que personas que no realizaron aportes reciben el mismo haber que quienes sí lo hicieron durante décadas. La PUAM es un mecanismo solidario, pero no puede equipararse a la jubilación contributiva”, indicaron fuentes oficiales.
La discusión de fondo gira en torno a la tensión entre la sostenibilidad fiscal y la protección social. Mientras el Ejecutivo prioriza reducir el gasto y eliminar regímenes considerados “inequitativos”, los críticos apuntan a que el fin de la moratoria genera un sistema más excluyente, que no contempla la realidad laboral de millones de argentinos que trabajaron en la informalidad.
La eliminación de la pensión por fallecimiento para beneficiarios de PUAM marca un antes y un después en el esquema previsional argentino. A partir de ahora, el sistema distingue claramente entre quienes realizaron aportes y quienes no, con consecuencias directas sobre los ingresos de las familias de adultos mayores.
Aunque la PUAM asegura un ingreso mínimo, la pérdida del derecho a pensión por viudez significa que, ante la muerte de uno de los integrantes de la pareja, el otro podría quedar sin ningún ingreso adicional, aumentando su vulnerabilidad económica en un contexto de alta inflación y costos crecientes.
La medida forma parte de una transformación profunda en el sistema previsional, que busca redefinir los beneficios y focalizar los recursos en quienes aportaron. Pero también plantea interrogantes sobre el futuro de millones de personas que no lograron completar sus aportes y que, a partir de ahora, tendrán menos derechos previsionales que generaciones anteriores.