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Silvestre, el ángel que demonizó su vida

Cuando uno escucha las canciones y las letras musicales de José Luis Rodríguez, más conocido por su rostro angelical, sus composiciones de amor y su marca artística registrada como Silvestre, no queda otro destino que embelesarse con ese hombre que hoy es septuagenario, abuelo de 7 nietos y bisabuelo de una bisnieta y que supo seducir con su arte a muchas generaciones.
Luis Ventura
por Luis Ventura |
Silvestre

Silvestre, el ángel que demonizó su vida 

Cuando uno escucha las canciones y las letras musicales de José Luis Rodríguez, más conocido por su rostro angelical, sus composiciones de amor y su marca artística registrada como Silvestre, no queda otro destino que embelesarse con ese hombre que hoy es septuagenario, abuelo de 7 nietos y bisabuelo de una bisnieta y que supo seducir con su arte a muchas generaciones.

Días pasados, Silvestre que está radicado en la provincia de Salta, reapareció al público nacional siendo invitado al programa “PH” (Podemos hablar) de Andy Kutnezoff, donde habló de ingratitudes familiares, y que perdona a sus hijos a pesar que no nos vea ni sepa de ellos. ¡Guauu, qué fuerte!

Y no por eso menos cierto, porque cuando el perfil profesional de Silvestre se corre del foco público y se profundiza en su vida personal y familiar, ingresamos a una historia trágica, desgraciada con verdaderas tragedias, traiciones, deslealtades y denuncias policiales y judiciales que fueron verdaderos escándalos en los tiempos que se dieron.

Recuerdo que cuando Silvestre, que se jactaba de ser la réplica criolla de Alain Delón, por su hermosa carita de ángel supo conquistar a cientos de mujeres de todas las edades, y también empezó a escribir la vida demonizada de un hombre que le arruinó la vida a mucha gente. No solo a sus sufridas parejas, sino también a sus hijos, nietos y descendencia.

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El 17 de octubre de 1974, el parte policial de la Comisaría 6ª decía que la señora Marta Fequetté había asesinado a sus dos hijitos, Mateo de 9 añitos y Matías de 14 meses, este último primogénito de Silvestre, para luego dispararse un disparo en el tórax. Antes de intentar suicidarse, la mujer abandonada del intérprete escribió en la pared de su dormitorio: “Te cagué la vida…”

Marta, que se había casado con el cantante de 18 años vía México, quedó internada gravemente en el Hospital Rawson, custodiado por el agente policial Carlos Gramajo, a quien en un descuido lo desmayó de un piedrazo en la cabeza y quitándole su pistola de servicio se suicidó de otro balazo en el pecho.

Ninguna de estas 3 víctimas fueron veladas ni despedidas por la carita de ángel de Silvestre y sus restos nunca recibieron una flor, porque fueron olvidados en la fosa comunitaria de un cementerio.

La vida tortuosa de los Rodríguez siguió y Silvestre salía con otras parejas, hasta que conoció a la modelo Deborah Ramos, figura privilegiada de Paco Jamandreu, el modisto que vistió durante años a Evita Duarte de Perón durante años.

Ella tenía más edad que él, pero se enamoraron perdidamente y tuvieron una primera hija que llamaron María Jimena, que murió a los 7 días de nacer y el cantante se encargó de sus restos sin que nadie supiera a ciencia cierta de su verdadero destino, al menos para que alguien le llevara ofrendas o recuerdos.

Después nacieron más hijos, Jimena, Alfonso, Pablo… este último abandonado antes de nacer junto al resto de la familia, cuando Silvestre los dejó en la desvencijada casa de Colombres al 1.900, corazón del barrio porteño Parque Patricios, sin pagar la luz, el gas, los servicios… ni pasar una cuota de alimentos digna. Todo un drama del que él no se hizo cargo jamás.

Se había enamorado de la hermosa adolescente llamada Andrea del Boca. Menor de edad. Una niña prodigio de una familia artística que negaban ese amor, porque en esa época Deborah estaba embarazada de Silvestre y no era conveniente blanquear el romance por lo que significaba.

Ana y el director Nicolás del Boca, los padres de Andrea, se oponían a la historia, pero ella estaba tan enamorada de su ángel que advirtió que si no le aceptaban a su elegido hasta podía abandonar su carrera exitosísima.

Así empezaron 5 años de peripecias amorosas, donde no faltaron denuncias, agresiones, denuncias en la Comisaría 34ª de Patricios en 1986, discos, giras, grandes recaudaciones y éxitos entremezclados en enormes conflictos amorosos hasta que después de 5 años de convivencia cerraron su relación con un comunicado de prensa que dio por concluida la historia, cuando arreciaban las versiones de un embarazo que nunca se confirmó.

Más mujeres, rubias, pelirrojas, morochas, juveniles o maduras, altas y bajas… hasta que el amor de Silvestre con otra bella menor de edad, Verónica Vieyra lo volvió a flechar. Aquella princesa se convirtió en la heroína preferida de un gran productor como Raúl Lecougna en las novelas de las tardes.

Más escándalos, otras 2 hijas con Vieyra (Macarena y Camila), un juzgado que obligó a Silvestre a darle su apellido a Sebastián después de 15 años de litigar tras un negado embarazo y nacimiento con otra enamorada perdida en la vida…

Una tragicomedia increíble con más detalles impactantes que hablan de un romance con una empleada de SADAIC, con quien habría su padre de dos hijas mellizos que hoy estarían radicada con su madre en Estados Unidos, pero sin el apellido de su padre.

Hace unos días volvió Silvestre a la televisión y no tuve mejor idea que ironizar con sus hijos y tristemente familia ensamblada que hoy le pasa todas las facturas. ¿Era necesaria tanta maldad? La cara de ángel quedó más demonizada que nunca.

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