Se llama Lis Cashin y a los 13, en el año 1983, integraba el equipo de atletismo del colegio, en la disciplina de jabalina.
Se llama Lis Cashin y a los 13, en el año 1983, integraba el equipo de atletismo del colegio, en la disciplina de jabalina.
El día de la competencia, llegó a la pista y esperó su turno. Sammy y Sarah, dos de sus amigas, se ofrecieron como voluntarias para hacer las mediciones. Por eso estaban muy cerca del área de práctica.
Cuando llegó el turno de Lis, ella lanzó la jabalina lo más lejos posible.
En el relato que escribió para el diario inglés The Guardian, cuenta que el trayecto descendente de la vara hacía vislumbrar que impactaría contra Sammy.
Sammy reaccionó al instante. Pero no fue suficiente. La jabalina, que tiene una punta filosa, impactó sobre su cabeza y cayó desmayada.
El pronóstico de la madre de Lis fue acertado. A los pocos días, Sammy murió y Lis asistió al funeral.
La investigación policial determinó que había sido un accidente y, además, señaló que la escuela no había implementado la seguridad correspondiente.
Cuando retornó a clases, después de un trimestre de ausencia, nadie hablaba acerca del tema.
En su casa, por otra parte, vivía una situación similar. Su padrastro, con quien tenía un vínculo difícil, determinó que siguieran la misma actitud. Ni siquiera podía ser nombrada.
La nota de The Guardian cuenta que Lis comenzó como pudo ese duelo tan difícil.
No recibió ningún tipo de contención ni asesoramiento. Su escape era escribir supuestas cartas a su amiga Sammy.
Al mismo tiempo, comenzó a experimentar fuertes sentimientos de culpa y autodesprecio.
El contacto con los padres de Sammy se mantuvo durante mucho tiempo. Pero en cierto momento desde ambas partes admitieron que no era algo constructivo y decidieron, sin conflictos, optar por alejarse.
Ya en su vida adulta, Lis tenía un trabajo corporativo en la semana y en su tiempo libre, experimentaba un consumo problemático con las drogas.
Hasta que en un largo viaje por India, en una playa, alguien le brindó una sesión reiki. De acuerdo a las palabras de la nota, “fue su despertar espiritual”.
Inició en su retorno a la rutina una terapia cognitiva conductual y llegó al entendimiento más visceral de que muerte de Sammy fue un trágico accidente.
También puso en perspectiva que ella era todavía una niña.
"Fue como sacarme un peso de encima", dijo Lis en una nota.
En los últimos años, Lis se desempeñó como speaker sobre resiliencia y consultora de bienestar. Además, escribió un libro sobre su historia y brindó charlas TED.
“Necesité perdonarme por todo lo que me había hecho durante tantos años", describió Cashin en una nota para el sitio BBC en español.