Incríble

A los 14 años, Sofía Gala decidió alejarse de Moria: así era la particular casa a la que se fue a vivir

La decisión que tomó Sofía Gala a los 14 años: así era la casa a la que se fue a vivir lejos de Moria Casán. Conocela.

20 de agosto de 2026 - 05:56
A los 14 años, Sofía Gala decidió alejarse de Moria: así era la particular casa a la que se fue a vivir

Sofía Gala Castiglione siempre tuvo una personalidad propia y, desde muy chica, dejó en claro que no quería quedar definida únicamente por ser la hija de Moria Casán. Criada en un ambiente de enorme exposición mediática y con una libertad poco convencional, la actriz comenzó a marcar su propio camino desde muy temprana edad.

A los 14 años, tomó una decisión que hoy vuelve a llamar la atención: quiso tener su propio espacio y terminó armando una particular vivienda dentro del terreno de la casa de su madre, en una exclusiva zona de Parque Leloir.

La historia quedó registrada durante una emisión del recordado programa Versus, que se emitía por Telefe. En aquel momento, una cronista ingresó al particular refugio de la adolescente y mostró cómo era el lugar que Sofía había convertido en su pequeño mundo.

A primera vista, la joven intentó quitarle importancia a su vivienda. “Es un cuarto normal y corriente...”, explicó.

Sin embargo, de común y corriente tenía bastante poco. El espacio funcionaba como una especie de dos ambientes, aunque había un detalle fundamental: no tenía cocina.

La decoración, en cambio, era completamente de Sofía. Cortinas traslúcidas con brillos, paredes de colores, fotografías, cuadros del cantante Rodrigo, objetos personales y una enorme bola de boliche formaban parte de una estética tan llamativa como descontracturada.

En la sala de estar predominaban las paredes naranjas, acompañadas por fotos de la adolescente junto a sus amigos y distintas imágenes de Rodrigo. Un sillón blanco con almohadones de colores completaba el ambiente, mientras que sobre una mesa se podía ver una particular colección de duendes.

Todo parecía responder a una misma lógica: Sofía había convertido aquel espacio en una extensió

n de su personalidad.

El recorrido por la vivienda también mostró que no todo estaba terminado. Las cortinas brillosas funcionaban como separadores entre los ambientes y conducían hacia un pasillo donde había un baño que todavía no estaba habilitado.

“Lo estamos arreglando”, explicó la adolescente con total naturalidad. La habitación era todavía más llamativa. Las paredes azules convivían con detalles psicodélicos y una cama de dos plazas ocupaba el centro del ambiente. A un costado había un enorme ventanal con vista hacia el patio, que conectaba visualmente con el resto de la propiedad.

Pero el verdadero motivo por el que Sofía había decidido armarse ese refugio no era solamente decorativo. Quería privacidad.

Aunque su vivienda estaba ubicada en el jardín de la casa de Moria, la adolescente buscaba tener un lugar propio, lejos de la mirada constante de su madre. Incluso había encontrado una estrategia bastante sencilla para conseguirlo: cerrar la puerta con llave.

La situación quedó expuesta durante la entrevista cuando la cronista reparó en el ventanal que daba hacia el jardín. “Por acá podés espiar lo que está haciendo tu mamá”, bromeó. Sofía no dudó en responder: “De acá espío todo. Y cuando no quiero que vea, bajo la cortina”.

La frase resumía bastante bien la situación: quería estar cerca de Moria, pero con la posibilidad de decidir cuándo quería verla y cuándo no.

Sobre la mesa de luz también había otro objeto que llamó especialmente la atención: una caja decorada con fotografías de diferentes momentos de la infancia de Sofía. Cuando la entrevistadora intentó tomarla para observarla mejor, la adolescente reaccionó rápidamente y dejó en claro que prefería que su contenido no apareciera frente a las cámaras.

Según explicó, la caja servía justamente “para disimular”.

El dormitorio continuaba con la estética particular del resto de la vivienda. Un sofá cama, otra bola de boliche y una tela de tul colocada sobre el techo completaban una decoración difícil de pasar por alto. A los 14 años, Sofía ya había armado un espacio completamente a su medida, sin preocuparse demasiado por seguir las reglas tradicionales de decoración.

Mientras tanto, Moria Casán no ocultaba el orgullo que sentía por la personalidad de su hija. Durante el mismo programa, la vedette habló sobre Sofía y destacó el fuerte carácter que tenía desde pequeña.

Incluso la definió como una especie de versión de ella misma, aunque con una inteligencia que, según sus propias palabras, podía llegar a superarla.

“Dicen que es igualita a mí y me supera mentalmente. Tengo un cloncito maravilloso, la amo”, expresó Moria.

Con el paso de los años, aquella adolescente que había armado su propio refugio dentro del terreno familiar terminó consolidando una carrera y una identidad artística completamente propias. Mucho antes de convertirse en la actriz que es hoy, Sofía Gala ya mostraba que necesitaba construir su propio mundo.

Y lo hizo a su manera: a los 14 años, con una casa sin cocina, una bola de boliche, paredes psicodélicas, una colección de duendes y una cortina que, cuando hacía falta, se convertía en una frontera con Moria.

El recuerdo volvió a cobrar protagonismo a partir de la presencia de Sofía Gala en la serie sobre Moria Casán, estrenó el 14 de agosto en Netflix, que permitió recuperar distintos momentos de la vida de la actriz y de su particular vínculo con su madre.

En pocas palabras

  • Sofía Gala: A los 14 años, la hija de Moria Casán se independizó en una casa particular en Parque Leloir.
  • Espacio propio: La adolescente decoró su vivienda con objetos personales, posters de Rodrigo y una colección de duendes.
  • Búsqueda de privacidad: La casa, aunque dentro del terreno de su madre, le permitía a Sofía tener su propio espacio y decidir cuándo interactuar.
Resumen generado por Thinkindot AI
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