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Aire acondicionado: evitá los errores más comunes al instalarlo de cara al verano

La ubicación, la potencia, el desagüe y la distancia entre las unidades son algunos de los aspectos que pueden afectar el funcionamiento del aire acondicionado. El arquitecto Marcelo Sala explica qué tener en cuenta para evitar errores y lograr un uso más eficiente de cara al verano.

08 de octubre de 2026 - 11:48
Aire acondicionado: evitá los errores más comunes al instalarlo de cara al verano

La correcta instalación y ubicación del aire acondicionado permite mejorar su rendimiento, reducir el consumo eléctrico y prolongar la vida útil del equipo.

A medida que las temperaturas comienzan a ser más elevadas a esta altura del año y de cara al próximo verano, hay quienes aprovechan para comprar un aire acondicionado para sus hogares. Sin embargo, antes de elegir un equipo no solo hay que tener en cuenta el precio o la potencia: también es importante analizar las características del ambiente, el lugar donde será instalado y las condiciones de la vivienda.

El arquitecto Marcelo Sala explica qué aspectos conviene considerar para lograr un buen rendimiento, evitar consumos eléctricos desmedidos y prolongar la vida útil del aparato.

Los equipos de aire acondicionado tipo split son una de las soluciones de climatización más utilizadas tanto en viviendas como en espacios de trabajo. Están compuestos por una unidad interior, denominada evaporadora, y una unidad exterior, conocida como condensadora o compresor, vinculadas mediante cañerías metálicas que atraviesan paredes y cubiertas.

A pesar de su amplia utilización, Sala advierte que con frecuencia estos aparatos se eligen, ubican o utilizan sin tener en cuenta algunos aspectos técnicos importantes. Conocer estas pautas permite mejorar su funcionamiento, optimizar el rendimiento y evitar consumos eléctricos desmedidos.

Aire acondicionado: cómo calcular qué potencia necesita cada ambiente

La capacidad de refrigeración de un aire acondicionado se expresa en frigorías y, según explica Sala, depende de distintos factores, entre ellos el clima de la región, la orientación del ambiente y las características de sus aberturas.

Como estimación inicial, antes de realizar un análisis formal, el arquitecto plantea calcular el volumen del espacio y multiplicarlo por 50:

Frigorías necesarias = volumen del ambiente en m³ × 50

Por ejemplo, una habitación de 3,50 metros de ancho por 6 metros de largo y 2,70 metros de altura tiene un volumen de 56,7 m³. Al multiplicarlo por 50 se obtienen 2.835 frigorías, por lo que un equipo estándar de 3.000 frigorías resultará adecuado para acondicionar ese espacio.

Aire acondicionado: dónde conviene colocar la unidad interior

A qué temperatura poner el aire acondicionado en invierno para reducir el consumo y ahorrar dinero. (Foto: Archivo)

Para Sala, la ubicación de la unidad interior influye directamente en la distribución de la temperatura dentro del ambiente.

El aire caliente pierde densidad, se vuelve más liviano y asciende. Por eso, colocar el aparato en altura permite captar ese aire, enfriarlo y devolverlo con mayor densidad. De esta manera, el aire frío puede descender naturalmente y generar una corriente fresca que se distribuya por el espacio.

En ambientes de planta rectangular, Sala recomienda instalar la unidad preferentemente sobre el lado menor del perímetro. Si se coloca sobre la pared más larga, la corriente de aire puede rebotar rápidamente contra el muro opuesto y regresar hacia el sensor del aparato. Esto puede generar una lectura térmica que no representa la temperatura de todo el ambiente y provocar el apagado prematuro del compresor antes de que se haya climatizado todo el espacio.

También señala que es necesario respetar determinadas distancias para garantizar la circulación del aire y facilitar el mantenimiento:

  • Al menos 15 centímetros respecto del cielorraso.

  • Un margen no menor a 12 centímetros respecto de cada una de las paredes laterales.

  • Una altura mínima de 2,50 metros desde el nivel del piso terminado.

Además, Sala recomienda evitar que el flujo de aire sople directamente sobre las personas. En un dormitorio, plantea como alternativa colocar el aparato sobre la cabecera de la cama, de manera que el aire climatizado llegue de forma indirecta y suave después de rebotar en la pared enfrentada.

Aire acondicionado: qué tener en cuenta con la instalación eléctrica y el desagüe

La conexión eléctrica también requiere previsión. Sala considera conveniente que el tomacorriente quede oculto directamente detrás de la unidad interior, además de conectar el aparato a una línea exclusiva con llave termomagnética en el tablero principal.

Esta disposición permite proteger el equipo de sobrecargas y, durante los meses en que permanezca en desuso, cortar el suministro sin necesidad de desconectar fichas ubicadas en altura.

Otro punto fundamental señalado por el arquitecto es el agua que se genera durante el proceso de refrigeración. El aire acondicionado extrae humedad del ambiente y produce agua de condensación, por lo que el desagüe debe estar correctamente resuelto.

Sala recomienda evitar recipientes que puedan rebalsar o mangueras que descarguen libremente hacia las veredas. El desagüe debe estar embutido en muros o pisos y contar con una pendiente adecuada hacia los desagües pluviales.

Además, remarca que no debe conectarse a la red cloacal, ya que esto puede provocar el retorno de olores desagradables hacia el interior de la habitación.

Si el equipo todavía no se va a comprar, pero la vivienda está en obra o en proceso de reforma, Sala también aconseja realizar una preinstalación. Dejar empotrados los caños de refrigeración y el desagüe correspondiente permite evitar futuras roturas de muros y pisos.

Aire acondicionado: dónde ubicar la unidad exterior

La unidad condensadora debe colocarse, según Sala, en un área exterior accesible para facilitar las tareas de reparación y mantenimiento, pero protegida visualmente de las fachadas principales.

Entre las alternativas se encuentran las azoteas planas, los muros laterales o los interiores de balcones.

Si se decide ocultar la unidad mediante celosías o estructuras de madera o metal, el arquitecto señala que es necesario verificar que estos elementos permitan el libre paso del aire. Un cerramiento que restrinja la ventilación puede afectar su capacidad de intercambio térmico.

También recomienda prestar atención a la distancia entre ambas unidades. La separación entre la unidad interior y la exterior no debería superar los 10 metros. Distancias mayores disminuyen la eficiencia operativa del sistema e incrementan considerablemente el costo de los caños de cobre.

Aire acondicionado: a qué temperatura conviene usarlo

Los hábitos de uso también tienen incidencia sobre el consumo eléctrico. Según Sala, el cuerpo humano mantiene una temperatura promedio cercana a los 36 °C, mientras que la franja de confort térmico se encuentra entre 22 °C y 26 °C, con una humedad relativa del 65%.

Durante el verano, el arquitecto considera que la temperatura óptima de calibración es de 24 °C, ya que representa un punto de equilibrio entre bienestar físico y consumo eléctrico racional. Bajar de los 22 °C puede generar sensación de frío y aumentar el gasto energético.

En invierno, Sala indica que el termostato debe fijarse en 21 °C. Elevarlo por encima de ese valor puede generar incomodidad y aumentar notablemente el consumo eléctrico.

Durante la noche, el arquitecto sugiere fijar el aparato entre 15 °C y 17 °C, o bien acondicionar el dormitorio y apagarlo al menos una hora antes de acostarse.

Asimismo, señala que el empleo de los modos Auto o Eco del control remoto permite obtener reducciones de consumo de hasta un 30%.

Aire acondicionado: cómo mantenerlo y elegir un modelo eficiente

Al momento de comprar un equipo, Sala recomienda prestar atención a su etiqueta de eficiencia energética. En ese sentido, plantea optar por artefactos clasificados con la letra A y distintivos adicionales, hasta A+++, lo que, según explica, representa un ahorro energético acumulado de entre 40% y 60% respecto de modelos menos eficientes.

El mantenimiento de los filtros también resulta fundamental. Sala recomienda realizar una limpieza al menos una vez al año. Para hacerlo, se levanta la cubierta frontal, se retiran las mallas de filtrado, se lavan con agua y detergente neutro y se vuelven a colocar únicamente cuando están completamente secas.

Además, el arquitecto señala que planificar el encendido mediante la programación horaria, especialmente durante la noche, incrementa la eficiencia general del servicio.

Aire acondicionado Inverter o convencional: cuáles son las diferencias

Otra decisión importante al momento de comprar un equipo es elegir entre un sistema tradicional On/Off y uno Inverter.

Según explica Sala, en los equipos convencionales el motor funciona continuamente a máxima velocidad hasta alcanzar la temperatura programada y luego se apaga por completo. Cuando detecta una variación térmica, vuelve a arrancar. Este ciclo intermitente de encendidos genera ruidos molestos y picos elevados de corriente.

Los equipos Inverter, en cambio, permiten que el compresor regule y reduzca su velocidad sin detenerse, adaptándose de manera dinámica a la carga térmica.

Para Sala, esta modulación constante puede reducir el consumo eléctrico entre un 30% y un 60%, además de garantizar un funcionamiento más silencioso y extender de manera considerable la durabilidad de los componentes mecánicos.

Aunque estos modelos tienen un costo inicial mayor, el arquitecto considera que la disminución de la brecha de precios y el menor consumo hacen que la inversión pueda amortizarse con rapidez en el mediano plazo.

Aire acondicionado y aislación térmica: por qué es un punto fundamental

Más allá del equipo elegido, para Sala existe un aspecto que resulta fundamental dentro de la arquitectura bioclimática: la aislación térmica.

La premisa que plantea es que el calor y el frío más económicos y ecológicos son aquellos que no se pierden.

Por eso, antes de intentar solucionar las deficiencias térmicas únicamente mediante aparatos electromecánicos, el arquitecto considera prioritario dotar a la edificación de una aislación térmica eficiente que funcione como un abrigo protector, minimice las pérdidas y permita mantener ambientes confortables con un requerimiento energético significativamente menor.

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