A pesar de la lesión, Amalia ya dio señales de su compromiso. Su primera aparición oficial tras el accidente estuvo relacionada justamente con el ámbito militar: acompañó a su padre en la entrega del estandarte al Regimiento de Húsares Princesa Catalina-Amalia, donde se la vio con un cabestrillo azul que inmovilizaba su brazo izquierdo.
Hoy, recuperada y sin necesidad de soporte, la heredera al trono neerlandés se muestra preparada para asumir este nuevo desafío.
Según explicó el Ministerio del Interior, la formación militar de los futuros reyes es parte esencial de su preparación, no solo en términos técnicos, sino también simbólicos, ya que refuerza su vínculo con las Fuerzas Armadas y con la tradición institucional del país.