Paso a paso:
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Preparar la masa: Si usás masa de hojaldre comprada, asegurate de que esté bien fría pero no congelada. Estirala un poco sobre la mesada enharinada para emparejar el espesor. Luego, cortala en tiras de aproximadamente 2 cm de ancho.
Formar los cañoncitos: Enrollá cada tira de masa alrededor de un tubo metálico para cañoncitos o algún molde cilíndrico apto para horno, comenzando desde una punta y superponiendo levemente para lograr el efecto de espiral. No los rellenes aún: el dulce de leche se agrega después del horneado.
Pincelar y hornear: Colocá los cañoncitos en una placa para horno, pincelalos con huevo batido para que queden dorados y brillantes. Llevá al horno precalentado a 200°C por unos 15 a 20 minutos, hasta que estén dorados.
Enfriar y desmoldar: Una vez cocidos, dejalos enfriar unos minutos y desmoldalos con cuidado. Si usaste moldes metálicos, conviene girarlos suavemente para no romper la masa.
Rellenar: Con una manga pastelera, rellená cada cañoncito con dulce de leche repostero. Si no tenés manga, podés usar una bolsa tipo ziploc cortada en una punta.
Decoración final: Espolvoreá con azúcar impalpable. Si querés darles un toque de brillo extra, podés pincelarlos con un poco de almíbar (agua y azúcar hervida) apenas salgan del horno.
¿Se pueden conservar?
Sí. Los cañoncitos se pueden guardar en un recipiente hermético por uno o dos días a temperatura ambiente, aunque lo ideal es consumirlos el mismo día para que conserven su textura crocante. Si querés hacerlos con antelación, podés hornearlos y rellenarlos justo antes de servir.
Una receta que no falla
La clave de esta preparación está en la calidad del hojaldre y del dulce de leche. Usá un hojaldre que tenga buena cantidad de capas (el industrial funciona bien) y elegí un dulce de leche repostero firme para que no se desborde. Con eso asegurado, el éxito está garantizado.
Esta versión casera de los cañoncitos de panadería demuestra que, con pocos ingredientes y un poco de paciencia, se pueden lograr resultados espectaculares sin salir de casa. Una receta simple, rápida y con todo el sabor de siempre.