Salud

Cómo detectar el riesgo de un infarto antes de que sea demasiado tarde

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo.

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Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo.

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo.

En la actualidad, las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo. El médico Pablo La Rosa sostiene en su canal de YouTube que el enfoque tradicional basado únicamente en el colesterol LDL resulta insuficiente, dado que una gran parte de los pacientes que sufren eventos cardíacos presentaban niveles considerados “normales” hasta el día previo al incidente.

Ante este escenario, el especialista propone priorizar la medición de la Apolipoproteína B (ApoB), un biomarcador con una capacidad predictiva casi dos veces superior a la del colesterol convencional.

La insuficiencia del colesterol LDL y la ventaja de la ApoB

APOB

Para comprender la relevancia de este marcador, el médico utiliza la analogía del transporte por carretera: las arterias funcionan como rutas donde el colesterol es la carga y las lipoproteínas son los vehículos o “camiones”.

Mientras que el análisis de LDL mide la cantidad total de carga, la ApoB indica el número exacto de camiones circulando. Según explica el especialista, el depósito de colesterol en las paredes arteriales, proceso conocido como aterosclerosis, no depende únicamente de la carga total, sino del impacto físico de las partículas. Es decir, a mayor cantidad de partículas, mayor es la probabilidad de que estas se adhieran y generen obstrucciones.

Además, existe un fenómeno denominado “discordancia”, que afecta aproximadamente a una de cada cinco personas. En estos casos, el LDL puede mostrarse dentro de parámetros normales mientras la ApoB permanece elevada, ocultando un alto riesgo cardiovascular que los chequeos habituales no logran detectar.

Con el objetivo de reducir significativamente las probabilidades de eventos cardiovasculares, se establecen metas específicas. El especialista diferencia el “valor normal” de laboratorio, basado en promedios poblacionales, del “valor óptimo” orientado a la prevención y la longevidad.

Cuáles son los valores sugeridos

CORAZON

Individuos sin factores de riesgo: menos de 80 mg/dL.

Riesgo moderado, como antecedentes familiares, diabetes o hipertensión: menos de 65 mg/dL.

Riesgo alto, con antecedentes de angina, infarto u otros eventos cardiovasculares: menos de 50 mg/dL.

Además, recomienda medir la Lipoproteína (a) al menos una vez en la vida. Según explica, este marcador es principalmente de origen genético y no suele modificarse con dieta o ejercicio. Sin embargo, conocer su valor resulta clave para determinar el riesgo cardiovascular de base y definir la intensidad del plan preventivo.

Qué hacer para reducir el riesgo

Ejercicio 3

Para disminuir los niveles de ApoB y mejorar la salud arterial, el médico describe tres pilares fundamentales basados en cambios de hábitos y, en algunos casos, apoyo farmacológico.

Reducción de grasas saturadas: se recomienda limitar el consumo de grasas saturadas a menos del 7% de las calorías totales diarias. Para ello, aconseja reducir la ingesta de ultraprocesados, fiambres, manteca y cortes grasos de carne.

Incremento de fibra soluble: el consumo de aproximadamente 10 gramos diarios de fibra soluble, presente en alimentos como avena, legumbres y psyllium, puede disminuir la ApoB entre un 8% y un 15%.

El especialista explica que este efecto se produce porque la fibra atrapa los ácidos biliares en el intestino, obligando al hígado a utilizar colesterol circulante para producir nuevos ácidos biliares y reduciendo así su concentración en sangre.

Entrenamiento físico combinado: también se recomienda combinar entrenamiento de fuerza con ejercicio aeróbico de “Zona 2”, es decir, actividad física de intensidad moderada y sostenida. Este enfoque favorece el metabolismo de la insulina y contribuye a mejorar la salud cardiovascular.

Suplementación y tratamiento farmacológico: en determinados casos, y siempre bajo supervisión médica, pueden considerarse alternativas como la levadura de arroz rojo o el uso de estatinas. Estas opciones suelen evaluarse cuando los cambios de hábitos no alcanzan los objetivos deseados luego de tres a seis meses.

La importancia de intervenir de forma temprana

El especialista advierte que el daño arterial es acumulativo y puede comenzar mucho antes de que aparezcan síntomas clínicos. Incluso en personas jóvenes, de alrededor de 20 años, ya pueden observarse signos iniciales de formación de placas en las arterias.

Por este motivo, comenzar la prevención a los 30 años puede marcar una gran diferencia frente a iniciar los cuidados recién a los 50.

Finalmente, el médico pone el foco en la salud cardiovascular femenina durante la perimenopausia. En esta etapa, la disminución abrupta de estrógenos puede provocar un aumento significativo de la ApoB y del colesterol LDL, eliminando parte de la protección cardiovascular natural que las mujeres suelen tener en edades más tempranas y elevando el riesgo de manera acelerada.

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