También es fundamental ubicarlo con cuidado. Debe quedar accesible para las hormigas, pero lejos de alimentos, utensilios y superficies de preparación. Además, tiene que estar fuera del alcance de niños y mascotas. En exteriores, solo deben usarse cebos aptos para jardín o intemperie, y conviene evitar zonas donde puedan mojarse o entrar en contacto con animales.
Qué hacer dentro de la casa
El primer paso es cortar las fuentes que atraen a las hormigas. Migas, restos de comida, productos dulces mal cerrados y humedad pueden favorecer su aparición. Por eso, conviene limpiar mesadas, pisos y alacenas con productos adecuados, guardar alimentos en recipientes herméticos y revisar sectores donde puedan quedar residuos pequeños.
Después, hay que observar por dónde ingresan. Las hormigas suelen usar grietas, uniones entre paredes y pisos, marcos de puertas, ventanas o espacios cercanos a cañerías. Identificar ese recorrido permite decidir dónde colocar el cebo y qué zonas necesitan sellado o mantenimiento.
No es recomendable aplastar o rociar indiscriminadamente cada hormiga que aparece. Si la colonia sigue activa, volverán a circular. Cuando la actividad se mantiene durante varios días, puede ser señal de que el hormiguero no fue alcanzado o de que existe otra entrada a la vivienda.
Cómo prevenir que vuelvan a aparecer
La prevención es parte central del control. Mantener la cocina limpia, no dejar comida expuesta, secar zonas con humedad y revisar periódicamente grietas o aberturas ayuda a reducir las posibilidades de una nueva invasión. En el jardín, conviene observar montículos de tierra, movimientos de hormigas cerca de plantas y recorridos que conecten el exterior con la casa.
Si se detectan hormigueros cercanos a la vivienda, hay que tratarlos con productos indicados para ese uso y siguiendo las instrucciones del envase. Usar productos domésticos improvisados puede no ser suficiente y, en algunos casos, puede dispersar la actividad en lugar de controlarla.
Cuándo conviene llamar a un profesional
Cuando las hormigas coloradas aparecen en varios ambientes, hay numerosos hormigueros, la actividad no disminuye con las medidas básicas o se producen picaduras, lo más prudente es consultar a un servicio especializado en control de plagas. También es recomendable pedir asesoramiento si en la vivienda hay niños, mascotas o personas sensibles, ya que la aplicación debe realizarse con criterios de seguridad.
El objetivo no es solo eliminar las hormigas que se ven, sino interrumpir el acceso, reducir los factores que las atraen y controlar la colonia para evitar que el problema se repita.