Algo similar ocurre cuando se utiliza bicarbonato como desengrasante. El producto no es un tensoactivo y, por lo tanto, no tiene la capacidad de desprender y dispersar la grasa en el agua que poseen los jabones y detergentes.
Cuando se mezcla bicarbonato con jabón líquido para platos, el trabajo desengrasante lo realiza el jabón. El bicarbonato, en cambio, aporta principalmente una abrasión suave que puede ayudar a remover suciedad adherida.
Bicarbonato en el lavarropas y para destapar cañerías
Otro uso muy extendido es colocar bicarbonato en el lavarropas para blanquear la ropa. Sin embargo, no tiene acción oxidante, a diferencia de productos como el hipoclorito de sodio o el percarbonato de sodio, que sí pueden actuar químicamente sobre las moléculas responsables de las manchas.
Aunque el bicarbonato puede modificar levemente el pH del agua, esto no significa que tenga capacidad blanqueadora.
También es frecuente ver el consejo de combinar bicarbonato y vinagre para destapar los desagües. La efervescencia que se produce al mezclarlos se debe a la liberación de dióxido de carbono durante una reacción de neutralización.
El problema es que esa reacción no tiene la fuerza química necesaria para disolver obstrucciones formadas por grasa, cabello o residuos de jabón. Además, cuando el desagüe ya tiene un flujo reducido y se utiliza una cantidad excesiva de bicarbonato, el producto puede no disolverse por completo y mezclarse con la grasa y los cabellos, formando un sedimento más denso que puede empeorar la obstrucción.
Por eso, según Fernández, antes de usar bicarbonato para cualquier tarea de limpieza, es importante saber qué función química puede cumplir realmente y no asumir que, por ser un producto utilizado en múltiples situaciones, necesariamente será efectivo para todas ellas.