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Salud

Dolor en el pecho: cómo saber si es un infarto o ansiedad

El dolor en el pecho puede tener causas muy diversas, desde un infarto hasta un episodio de ansiedad. Reconocer las diferencias en los síntomas es clave para actuar a tiempo y evitar riesgos.

15 de abril de 2026 - 15:46
Dolor en el pecho: cómo saber si es un infarto o ansiedad

El dolor en el pecho puede responder a causas cardíacas, ansiedad u otros trastornos, por lo que es clave reconocer las señales de alerta.  

El dolor en el pecho puede tener causas muy diversas, desde un problema cardíaco grave hasta un episodio de ansiedad o trastornos musculares, digestivos y respiratorios. Reconocer las diferencias en los síntomas resulta clave para saber cuándo acudir de urgencia.

Dolor en el pecho: cuáles son los síntomas de un problema cardíaco

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El malestar de origen cardíaco, como el que ocurre en un infarto o en una angina, suele describirse como una sensación de opresión o peso intenso en el centro del tórax, similar a tener un puño apretando la zona o una losa encima.

Generalmente dura varios minutos y no mejora con cambios de postura ni con la respiración. Puede irradiarse hacia el brazo izquierdo, el cuello, la mandíbula o la espalda, y acompañarse de sudoración, falta de aire, náuseas, mareos o desmayo.

En las mujeres, los síntomas pueden presentarse de forma más sutil o difusa, con molestias en la espalda, el cuello o náuseas.

Un infarto ocurre cuando una arteria coronaria se bloquea total o parcialmente por acumulación de grasa o un coágulo, lo que impide que el corazón reciba el oxígeno necesario.

Dolor en el pecho por ansiedad

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Por otro lado, las molestias vinculadas a la ansiedad o a ataques de pánico tienen un origen psicógeno, asociado al estrés. Suelen sentirse como pinchazos, ardor o dolor agudo. Pueden aparecer junto a palpitaciones aceleradas, sensación de ahogo, mareos y miedo intenso. A diferencia de los cuadros cardíacos, este malestar puede variar con la respiración o aumentar con la tensión muscular, y no suele irradiarse de forma típica. Además, alcanza su punto máximo en pocos minutos y luego disminuye.

También existen otras causas frecuentes que no responden ni a problemas cardíacos ni a ansiedad, como contracturas musculares, costocondritis, reflujo gastroesofágico, hernia de hiato, úlcera gástrica, pleuritis o neumonía. Estos cuadros pueden generar sensaciones similares y prestarse a confusión.

Ante la aparición de molestias en el pecho, se recomienda consultar de inmediato o acudir a una guardia, especialmente si es intenso, dura más de cinco minutos o se presenta con sudoración, dificultad para respirar, náuseas o mareos.

Si se trata de episodios asociados a ansiedad, puede ayudar detenerse, buscar un lugar tranquilo y practicar respiración lenta y profunda. En caso de repetirse con frecuencia, se aconseja consultar a un profesional de la salud mental.

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