¿Por qué preocupa la acrilamida y en qué alimentos se encuentra?
Según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), la acrilamida está clasificada como “probablemente cancerígena para los humanos”.
En estudios con animales, se ha comprobado que puede dañar el ADN, afectar el sistema nervioso y aumentar el riesgo de desarrollo de ciertos tumores.
En humanos, la evidencia aún no es concluyente, aunque en casos de exposición elevada —principalmente en ámbitos industriales— se han observado posibles efectos neurológicos como debilidad muscular, hormigueo, entumecimiento y señales de daño genético.
Alimentos donde aparece con mayor frecuencia
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Los productos más asociados a la formación de acrilamida incluyen:
- Papas fritas
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Tostadas y pan muy dorado o quemado
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Galletitas, bizcochos y productos de pastelería industrial
- Cereales de desayuno
- Café tostado
El tabaco también contiene acrilamida, presente en el humo de cigarrillos.
Cómo reducir su formación
- Cocinar a temperaturas moderadas y evitar el dorado excesivo.
- Evitar freír u hornear alimentos hasta que queden demasiado oscuros o quemados.
- Optar por métodos de cocción más suaves como hervido o cocción al vapor.
- Utilizar freidoras de aire, que pueden reducir la formación de acrilamida en comparación con la fritura tradicional.
- No almacenar papas crudas en la heladera, ya que el frío incrementa los azúcares que favorecen su formación al cocinarse.