Por lo tanto, el estado de Chávez era una incógnita. En el hospital le hicieron una placa para ver si había algo atípico en el estómago del hombre que le causara ese profundo malestar.
Atípico se queda corto: los médicos encontraron una tijera dentro del estómago, lo que provocó el llamado a una cirugía de urgencia para quitarla. Esta nueva intervención involucraba un gran peligro, ya que Chávez “era un paciente renal de mucho riesgo” de acuerdo a su hija.
La cirugía finalmente se hizo, y los médicos le afirmaron a la familia que el venezolano se recuperaría con total normalidad. No obstante, a los cinco días, Chávez terminó falleciendo, y la familia responsabilizó a los especialistas y a su negligencia, siendo ésta la causa de la muerte de acuerdo a ellos. Todavía se desconoce si iniciarán acciones legales.