“Así que me armé un ritual a la mañana. Me cocino algo rico, sanito y bailo unas cumbias”, explicó mientras mostraba un desayuno nutritivo: huevos revueltos, palta y tomates.
La reflexión de Flor Vigna llega en un momento en el que muchas figuras públicas comienzan a hablar de la importancia de frenar, priorizar la salud mental y reencontrarse con el disfrute cotidiano. En su caso, el cambio no fue motivado por una moda ni por un mandato estético, sino por una necesidad real:
“El cuerpo me estaba pidiendo a gritos un cambio de hábitos”, repitió, como una forma de remarcar que las señales estaban claras, aunque por un tiempo no quiso verlas.
Lo que más llamó la atención del video que compartió es la naturalidad con la que habla de su pequeño ritual matutino. Sin buscar perfección, Flor mostró una rutina que le hace bien, sin filtros ni poses:
“Me cocino algo rico, sanito y bailo unas cumbias”, contó con una sonrisa.
Ese cambio, aunque pequeño en apariencia, marca una transformación profunda en su forma de vivir y relacionarse con su cuerpo.