La primera sensación extraña la tuvo a los 13 años. Dakota Cooke, hoy de 30, comenzó a sentir un crecimiento anormal del vello de su cara. Se afeitaba hasta dos veces por día, para mantener su aspecto de mujer.
La primera sensación extraña la tuvo a los 13 años. Dakota Cooke, hoy de 30, comenzó a sentir un crecimiento anormal del vello de su cara. Se afeitaba hasta dos veces por día, para mantener su aspecto de mujer.
Dakota, artista trans, se sometió a tratamientos y depilaciones para lucir una apariencia "más femenina", pero el vello siguió creciendo. Hasta que decidió "amigarse" con su problema. "Empecé un viaje para amarme a mí misma y a mi barba", y decidió dejar crecer su vello facial. Al principio reconoce que "fue bastante incómodo", pero que con el paso del tiempo empezó a amar su apariencia.
"Me siento más sexy que nunca después de deshacerme de la navaja y aceptar mi barba", enfatizó.
Durante mucho tiempo recibió múltiples bromas, críticas y fue juzgada. Tuvo constantes problemas de autoestima y salud mental. “Cuando llegué a la pubertad a los 13 años, supongo que me golpeó un poco más. Comenzó con una pelusa de durazno en mi cara que empezó a alargarse y oscurecerse. Un amigo de la familia me lo señaló en ese momento, así que mi padrastro me llevó a los médicos para hacerme pruebas y luego me llevó a la peluquería donde me hice la primera depilación“ dijo en una nota en un diario inglés.
Dakota reconoció que fue sumamente incómodo el proceso de su pubertad, debido a que, como era costumbre, las niñas comenzaban a afeitarse las piernas y además ella tenía que afeitar su vello facial. Así fue como duró 10 años aguantando vergüenza y desarrollando todo tipo de inseguridades, mientras continuaba intentando que su vello facial dejara de salir, mediante sesiones de depilación semanales.
Los médicos no lograron encontrar la razón por la cual desarrollaba barba y creían que se debía a las glándulas suprarrenales que estaban produciendo altos niveles de testosterona. La solución llegó por la vía inesperada. Aceptar el problema y comenzar a vivir sin ataduras.