En otra grabación, difundida en sus redes sociales durante una entrevista en un podcast, Carlinhos da Pedreira dio su versión de lo ocurrido. Aseguró que había llegado desde Recife alrededor de las 22 y que, al ingresar al establecimiento, encontró la recepción completamente llena de pacientes.
“Pregunté qué estaba pasando en el hospital y me dijeron que había tres médicos, pero que solamente uno estaba atendiendo. Empecé a buscar, golpeando puerta por puerta, y encontré a dos médicos en la misma habitación, durmiendo, mientras la población se quedaba sin atención”, relató.
El funcionario sostuvo que consideró la situación una negligencia y aseguró que decidió echar a los profesionales en ese mismo momento. Sin embargo, el episodio no terminó allí: la reacción del intendente también desató cuestionamientos por la forma en que expuso públicamente a los trabajadores.
Tras el incidente, la Municipalidad de Barreiros anunció la rescisión del contrato de gestión que mantenía con la Asociación João Paulo II, entidad que administraba el hospital. La decisión fue comunicada oficialmente, aunque la asociación no había respondido a las consultas periodísticas sobre el episodio hasta la última actualización de la información.
Desde el municipio señalaron que la Secretaría de Salud asumirá temporalmente la administración, la operación y la atención del establecimiento, mientras se pone en marcha un proceso de licitación para contratar a una nueva organización.
Pero la polémica tomó otro rumbo cuando el Consejo Regional de Medicina de Pernambuco (Cremepe) salió a repudiar la exposición pública de los médicos. La entidad sostuvo que las posibles irregularidades en la atención, los horarios y el funcionamiento del hospital deben investigarse por los canales institucionales correspondientes.
“La fiscalización de los servicios públicos de salud no le otorga a ningún funcionario el derecho de exponer a los médicos al juicio público ni de comprometer su honor, imagen y dignidad profesional”, expresaron desde el organismo.
En la misma línea se pronunció el Sindicato de Médicos de Pernambuco (Simepe), que cuestionó duramente el comportamiento del intendente y puso en duda las insinuaciones sobre la vida privada de los profesionales.
La entidad remarcó que el hecho de que una médica y un médico compartieran una habitación destinada al descanso no permite concluir que estuvieran manteniendo un encuentro íntimo. Incluso, aseguró que las imágenes difundidas no demuestran el comportamiento que el funcionario les atribuyó.
Además, el sindicato informó que recibió versiones según las cuales ambos profesionales se encontraban descansando después de una intensa actividad asistencial durante las primeras 12 horas de guardia, mientras un tercer médico continuaba atendiendo a los pacientes.
Desde el organismo también aclararon que el descanso durante una guardia médica no constituye, por sí mismo, un abandono del servicio, siempre que esté organizado y se garantice la continuidad de la atención.
Así, lo que comenzó como una inspección sorpresa terminó en un conflicto que dividió las opiniones: por un lado, el intendente defendió su intervención al denunciar una supuesta falta de atención a los pacientes; por el otro, las entidades médicas cuestionaron la exposición y las acusaciones contra los profesionales.
El video de los gritos, las acusaciones y la expulsión de los médicos sigue generando repercusiones, mientras el episodio abrió un debate sobre los controles en los hospitales públicos y los límites de los funcionarios al momento de fiscalizar el trabajo del personal de salud.