Stefano Mele, esposo de Bárbara Locci, terminó confesando el asesinato y fue condenado por aquel primer crimen. Sin embargo, la investigación tomó un giro inesperado cuando los homicidios continuaron después de su encarcelamiento.
Ese hecho obligó a los investigadores a considerar que detrás de los ataques podía existir otro responsable.
Entre 1974 y 1985 se produjeron otros ataques. La investigación vinculó ocho episodios y un total de 16 víctimas, una sucesión de crímenes que convirtió al caso en uno de los expedientes policiales más complejos de Italia.
El último ataque dejó una pista desconcertante
El último episodio atribuido al Monstruo de Florencia ocurrió en septiembre de 1985, cerca de San Casciano.
Las víctimas fueron dos turistas franceses. La mujer murió tras recibir disparos, mientras que el hombre intentó escapar y fue atacado con un arma blanca.
Días después apareció un elemento que volvió a estremecer a los investigadores. La fiscal Silvia Della Monica recibió un sobre que contenía letras recortadas y un fragmento de piel perteneciente a la víctima. Después de aquel crimen, el asesino dejó de actuar.
La investigación, sin embargo, no llegó a una respuesta definitiva. Según los datos reconstruidos alrededor del caso, más de 100.000 personas fueron interrogadas durante los años de investigación, pero nunca apareció una identificación definitiva del responsable de todos los asesinatos.
Cuatro episodios para recorrer un misterio sin resolver
La particularidad de El monstruo de Florencia está en que no presenta únicamente una sucesión de asesinatos. La serie reconstruye el caso desde diferentes perspectivas y recorre varias de las hipótesis que surgieron durante décadas de investigaciones.
Stefano Sollima llevó a la pantalla un expediente que atravesó diferentes etapas judiciales y policiales. El resultado es una miniserie que combina investigación criminal, reconstrucción histórica y elementos de ficción propios de una producción dramática.
En el camino aparecen confesiones, sospechosos, condenas, absoluciones, nuevas pruebas y teorías que no consiguieron establecer de forma definitiva quién estuvo detrás de toda la cadena de ataques.
Por eso, uno de los elementos más inquietantes del caso no se encuentra únicamente en la violencia de los crímenes. Está también en la ausencia de una respuesta definitiva.
Durante décadas, distintas personas fueron investigadas. Algunas fueron condenadas y otras terminaron absueltas. Se analizaron armas, testimonios y evidencias que permitieron conectar diferentes episodios. Incluso décadas después, nuevas técnicas forenses volvieron a poner sobre la mesa muestras que todavía podían ser estudiadas.
La miniserie de Netflix recupera precisamente esa incertidumbre y la convierte en el eje de una historia de cuatro episodios basada en uno de los expedientes criminales más controvertidos de Italia.
Tráiler de El monstruo de Florencia en Netflix