Sin embargo, el especialista advierte que su rendimiento puede disminuir considerablemente cuando la tubería de ventilación es demasiado larga o tiene varios codos de 90°.
Por eso, resulta especialmente adecuado para viviendas que cuentan con una salida directa hacia la pared o el techo. En cambio, no ofrece la misma utilidad en departamentos que no disponen de un conducto de ventilación hacia el exterior.
El purificador de aire, en tanto, funciona de otra manera. Aspira el aire de la cocina, lo hace pasar por distintos filtros y luego lo devuelve al mismo ambiente, en un circuito cerrado.
Aunque ayuda a retener la grasa y a reducir los aromas mediante filtros de carbón activado, no elimina por completo las partículas que los generan. Su desempeño resulta adecuado para cocciones livianas, pero puede ser insuficiente frente a frituras intensas o grandes cantidades de humo.
Qué tener en cuenta al instalar un extractor
Para conseguir un funcionamiento eficiente, Seia destaca varios aspectos relacionados con la instalación del equipo.
Potencia antes que silencio: aunque el nivel de ruido suele ser una característica destacada, el factor determinante para su funcionamiento es la potencia de extracción, que se mide en metros cúbicos de aire por hora.
Diámetro de la tubería: se recomiendan tubos de ventilación de 6 pulgadas, aproximadamente 15 centímetros, de diámetro. Un conducto más pequeño puede estrangular el flujo y provocar una pérdida de rendimiento o el retorno de los aromas.
Cantidad de codos: cada codo de 90° en el conducto puede restar entre un 10% y un 15% de eficiencia al sistema, según explica el arquitecto. Cuando hay más de dos codos de este tipo, la capacidad funcional del extractor se reduce drásticamente. Si es necesario realizar desviaciones, aconseja utilizar curvas suaves de 45°.
Mantenimiento de los filtros: en los purificadores, los filtros destinados a retener la grasa deben lavarse con regularidad para evitar que se saturen. A su vez, los de carbón activado necesitan ser reemplazados cada pocos meses para conservar su efectividad, lo que implica un costo de mantenimiento constante.
Cómo evitar que los olores se extiendan por toda la casa
La integración de la cocina con el comedor y la sala de estar facilita que los aromas se propaguen por distintos ambientes. Ante esta situación, el arquitecto plantea algunas alternativas.
Ventilación cruzada: consiste en abrir puertas y ventanas ubicadas en extremos opuestos para generar corrientes naturales que permitan el ingreso de aire limpio y la salida del aire viciado.
Cocinas secundarias o de apoyo: contar con una zona de respaldo semiabierta o integrada al área de lavadero o parrilla permite realizar frituras y otras cocciones con mucho olor sin contaminar el ambiente principal.
Campanas de mesada y tecnología: existen dispositivos como las campanas retráctiles de mesada o los purificadores con luces. Según Seia, son alternativas de elevado costo e impacto estético, pero rinden menos de lo prometido y no constituyen una solución definitiva.
¿Sirven los métodos caseros para eliminar los olores?
De acuerdo con Seia, algunos métodos tradicionales, como hervir agua con rodajas de limón o vinagre, colocar recipientes con café molido o bicarbonato, o encender velas aromáticas y sahumerios, solo consiguen enmascarar o atenuar los aromas de manera temporal.
Si bien no generan perjuicios y pueden utilizarse como complemento de la ventilación, no eliminan las partículas de grasa ni resuelven el problema de fondo.
Para el arquitecto, ningún sistema elimina los olores de la cocina de manera mágica. Cuando existe la posibilidad de canalizar el aire hacia el exterior, un extractor bien instalado constituye la mejor alternativa. En cambio, el purificador funciona como un equipo de apoyo cuando no hay una salida al exterior.
La clave, según plantea Seia, está en conocer el funcionamiento de cada equipo y adaptar la instalación y los hábitos de ventilación a las características de cada vivienda.