Los hongos en las uñas, conocidos como onicomicosis, son una de las infecciones más frecuentes en los pies. Afectan aproximadamente al 10% de la población general y a más del 50% en personas mayores de 70 años.
Los hongos en las uñas, una infección frecuente que afecta a millones de personas, pueden provocar cambios en el color, el grosor y la forma de las uñas y no suelen desaparecer sin tratamiento.
Los hongos en las uñas, conocidos como onicomicosis, son una de las infecciones más frecuentes en los pies. Afectan aproximadamente al 10% de la población general y a más del 50% en personas mayores de 70 años.
Se caracterizan por uñas amarillentas, gruesas, quebradizas, con mal olor y que pueden deformarse. Es más frecuente en las uñas de los pies que en las manos. No suelen desaparecer solas y pueden transmitirse con facilidad, especialmente en ambientes húmedos o al compartir objetos.
Causas y factores de riesgo
La prevención es clave porque el tratamiento es largo y las recaídas son frecuentes.
Se recomienda consultar a un dermatólogo o podólogo. El diagnóstico debe confirmarse, a veces con un raspado de la uña, ya que puede confundirse con psoriasis u otras patologías.
Los tratamientos tópicos están indicados en casos leves o como complemento de otras terapias. Incluyen lacas de uñas con amorolfina 5% o ciclopirox 8%, que se aplican una o dos veces por semana durante un período de 6 a 12 meses, así como soluciones antifúngicas como efinaconazol o tavaborol, disponibles en algunos países. Para mejorar la eficacia, se recomienda limar la uña antes de aplicar el producto, lo que facilita su penetración.
Por otro lado, los tratamientos orales son más efectivos en casos moderados o severos, o cuando hay varias uñas afectadas. El más utilizado es la terbinafina 250 mg por día durante 12 semanas en pies, con tasas de curación cercanas al 60-70%, dependiendo del caso y de la adherencia al tratamiento. Como alternativa, puede indicarse itraconazol en esquemas por pulsos. Estos tratamientos requieren controles de la función hepática mediante análisis de sangre.
Además, existen otras opciones terapéuticas, como el láser, que presenta resultados variables, la avulsión química de la uña con urea al 40%, o la combinación de distintos tratamientos, según la evaluación médica.
La uña sana tarda entre 6 y 12 meses en crecer completamente, por lo que la mejoría visible es lenta.
Pueden ayudar como complemento, pero no reemplazan el tratamiento médico en la mayoría de los casos. La evidencia es limitada:
Importante: los remedios caseros rara vez curan la onicomicosis moderada o severa. Muchos resultados se deben a una mejor higiene. Evitar su uso si hay heridas abiertas y consultar siempre al médico.