En la semana anterior, compartió un video acerca de un dispositivo ionizador para piscinas que diseñó. Las barras de iones de cobre facilitan el proceso de electrólisis, generando sulfato de cobre en el agua y evitando la proliferación de algas. Esta innovación posibilita la reducción del uso de productos químicos y fomenta la incorporación de elementos naturales.
Alejandro comercializó el ionizador, al que bautizó como "Solarín", a través de sus plataformas de conexión, ofreciéndolo en dos dimensiones: uno con un valor de $49.000 y el otro a $69.000.
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Un invento argentino para prevenir accidentes (Foto: captura de video).
El más reciente descubrimiento carece de denominación, aunque su inventor no encuentra inconveniente en describirlo como una “alarma antiahogamiento para piscinas”, la cual surgió como reacción a un incidente con una tortuga que estuvo al borde de convertirse en una tragedia.
Alejandro mantenía al ser vivo, una herencia familiar, libre en su hogar, próximo a la piscina. Aunque esta contaba con un vallado de madera que evitaba que sus hijos o la tortuga se precipitaran al agua, la barrera tuvo que ser retirada al desgastarse después de numerosos años de exposición al sol. A partir de esto fue que la tortuga cayó al agua y solo después de buscarla durante un buen rato es que la encontraron en el fondo de la piscina, dada vuelta.
Sin bien el animal abrió los ojos y volvió a respirar cuando fue rescatado, Alejandro se dijo desde ese momento que había llegado la hora de "hacer algo para evitar este tipo de casos".
“Hice un sistema de péndulo con unos cañitos de cobre, le puse una alarmita, un botón de encendido con una luz roja, y le agregué la batería y un twistor”, indica. El funcionamiento es sencillo: cuando el agua está calma, no suena, y si un splash genera ondas, comienza a sonar", detalló.