Generalmente, entregar un examen en blanco implica sacarse un 1, pero eso no fue lo que le ocurrió a Eimi Haga, una joven japonesa que tuvo una prueba sobre un curso de historia ninja que estaba realizando en la Universidad de Mie. La chica entregó la página en blanco, aunque su hoja decía mucho. ¿Cuál fue el truco? Fácil: la tinta.




