Pero el escándalo no terminó ahí. Según reveló la periodista Julia Argenta, el famoso tapado no era ni de Graciela Alfano, ni de Susana Giménez, sino que pertenecía nada menos que a Graciela Borges. Para sumar más leña al fuego, se supo que el tapado de Susana en realidad apareció en las páginas interiores de esa misma edición de la revista, y no en la portada.
El verdadero trasfondo de esta pelea mediática parecería no estar en el tapado en sí, sino en lo que representaba: el nexo con Carlos Menem, los romances que mantuvo con varias figuras del espectáculo. Pero salió todo por la borda: Susana denunció a Alfano de mal intencionada, envidiosa y de que le hizo brujerías.
Alfano desmintió todo en cadena nacional: desde un café de Palermo recibió a casi todos los medios.