Tremendo

"Me tuve que esconder de la gente que me miraba en la calle", el crudo relato de un joven de 28

Su historia y un episodio denigrante que lo marcó: "Me dijeron que tenía una cara que solo le podría gustar a una madre".
Me tuve que esconder de la gente que me miraba en la calle, el crudo relato de un joven de 28

El tren se encontraba repleto de gente. Él, uno más de los pasajeros, permanecía inmóvil. Y no por culpa del poco espacio para circular en el vagón, sino por los comentarios hirientes que le hacían: lo paralizaba el miedo, la bronca y la angustia. Soportó palabras, risas, burlas... Se quedó sentado sin poder contestar. Aquel día volvió a su casa y lloró como nunca, pero también optó por intentar lograr un cambio.

Un joven, que tiene una condición congénita, decidió revelar el impacto de la mirada y las acotaciones despectivas de los demás durante su vida. La historia de superación forma parte de una campaña de concientización sobre los prejuicios que experimentan las personas con diferencias corporales.

Atholl Mills, de 28 años, reside en Reino Unido y nació con un higroma quístico: "Es un conjunto de sacos llenos de líquido, conocidos como quistes, producto de una malformación en el sistema linfático. (...) El sistema linfático es una red de vasos del cuerpo que forma parte del sistema inmunitario", informó el Servicio Nacional de Salud local (NHS) en su portal online.

En el caso de Mills, afecta su cabeza, la oreja, mandíbula y cuello del lado izquierdo. "Además tengo una parálisis facial permanente en el lado izquierdo de la cara, causada por una intervención quirúrgica llevada a cabo cuando era un bebé", manifestó el británico en un artículo de la web de la organización benéfica Changing Faces, que apoya a personas con marcas, cicatrices o condiciones visibles.

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A los siete años, mientras cursaba en la escuela primaria, un compañero le hizo bullying. "Me dijo que yo era 'raro' y 'feo'. Luego, se rió de mí. A partir de ese momento me di cuenta de que la gente me miraba por la calle y comencé a escuchar los comentarios de los desconocidos", recordó.

Poco a poco, estas mofas por su aspecto físico empezaron a afectarlo cada vez más. Pasó de ser un niño extrovertido a convertirse en un adolescente que prefería no salir. Su autoestima se había desplomado.

Por otro lado, sus hermanas, al igual que el resto de su familia, eran testigos de los padecimientos de Mills. Sufrían al verlo en esas situaciones, que a él le provocaban ansiedad.

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FUENTE: Clarín