El total del pedido costó a la familia 91,70 dólares una cantidad que, según Golden, hubiera sido menor de no haber sido porque el pequeño añadió al pedido "una generosa propina" del 25 %.
Al parecer, a Barret le gusta jugar con el teléfono de su madre y, sobre todo, reflejarse en la cámara, pero en esta ocasión, al no estar bloqueado, el pequeño accedió a una aplicación de pedidos en línea y ordenó las 31 hamburguesas.
El suceso se hizo viral y los propietarios de la cadena de comida rápida donde fueron pedidas las hamburguesas decidieron invitar a toda la familia a visitar el local y disfrutar de una comida a base de "nuggets" de pollo.