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Pan francés estilo mignon: la receta fácil para lograr una corteza crocante y una miga aireada

Con harina, agua, sal y levadura se puede preparar un pan francés estilo mignon con una corteza fina y crocante y una miga aireada. El paso a paso para lograr un resultado muy similar al de una panadería.

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El pan francés estilo mignon se caracteriza por su corteza fina y crocante

El pan francés estilo mignon se caracteriza por su corteza fina y crocante, una miga liviana y su tamaño ideal para acompañar cualquier comida.

El pan francés estilo mignon se caracteriza por su corteza fina y crocante, una miga liviana y su tamaño ideal para acompañar cualquier comida. Aunque suele asociarse con las panaderías, también puede prepararse en casa siguiendo una técnica sencilla y respetando los tiempos de levado y horneado.

Más allá de los cuatro ingredientes básicos, el resultado final depende de detalles como el amasado, la fermentación, el formado de las piezas y la generación de vapor durante la cocción. A continuación, el paso a paso completo para prepararlo.

Ingredientes para el pan francés estilo mignon

  • 500 g de harina.
  • 300 g de agua.
  • 10 g de sal.
  • 5 g de levadura.

Cómo hacer pan francés estilo mignon paso a paso

Preparar la masa: disolver la levadura en una pequeña cantidad de agua tibia. En un bowl grande, mezclar la harina con la sal, incorporar la levadura disuelta y el resto del agua. Si se utiliza levadura instantánea y está activa, se pueden mezclar todos los ingredientes directamente. Amasar durante 8 a 10 minutos, hasta obtener una masa lisa y elástica.

Primer levado: cubrir la masa y dejarla reposar entre 30 y 40 minutos a temperatura ambiente, hasta que comience a aumentar de volumen.

Dividir la masa: cortar porciones de entre 50 y 60 gramos.

Preformar las piezas: darles una forma corta, similar a un chorizo. También es posible bolearlas, aunque no es la técnica más habitual para este tipo de pan.

Dejar reposar nuevamente: cubrir las piezas y dejarlas descansar durante 10 minutos para que el gluten se relaje.

Dar la forma definitiva: con la palma de la mano, estirar cada pieza hasta formar un óvalo. Luego enrollarla desde uno de los bordes hacia el centro, presionando suavemente con los dedos para generar tensión. Continuar enrollando hasta obtener un cilindro corto y compacto, característico del pan mignon.

Colocar en la placa: distribuir las piezas sobre una placa, preferentemente perforada, dejando muy poca separación entre ellas para que, al crecer durante la fermentación y el horneado, se unan ligeramente por los costados, como ocurre en las panaderías.

Precalentar el horno: llevar el horno a 235 °C. Si es posible, comprobar la temperatura con un termómetro de horno para lograr una cocción más precisa.

Segundo levado: cubrir los panes y dejarlos fermentar entre 40 y 60 minutos, hasta que casi dupliquen su volumen.

Realizar el corte: justo antes de hornear, hacer un corte longitudinal sobre la superficie de cada pieza con una cuchilla afilada.

Generar vapor: colocar una fuente con agua hirviendo en la base del horno para aportar humedad durante los primeros minutos de cocción. También se puede rociar la superficie de los panes con agua utilizando un atomizador para favorecer la formación de una corteza fina y crocante.

Hornear: cocinar a una temperatura de entre 230 y 240 °C durante 15 a 18 minutos, hasta que los panes estén bien dorados y la corteza suene hueca al golpearlos suavemente.

Dejar enfriar: retirar los panes del horno y colocarlos sobre una rejilla hasta que se enfríen por completo antes de consumirlos. Una vez fríos, también pueden congelarse para conservarlos por más tiempo.

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