Las mascotas ofrecen mucho más que compañía. Su presencia genera beneficios concretos para la salud, respaldados por estudios científicos en todo el mundo.
Estudios recientes muestran que tener una mascota no solo brinda compañía: reduce el estrés, protege el corazón, fortalece la cognición y puede incluso prolongar la vida.

Desde reducir la presión arterial hasta disminuir el riesgo de demencia, la evidencia científica confirma que la relación con perros y gatos aporta beneficios concretos para el bienestar físico, emocional e inmunológico.
Las mascotas ofrecen mucho más que compañía. Su presencia genera beneficios concretos para la salud, respaldados por estudios científicos en todo el mundo.
Según un meta-análisis de la American Heart Association, la convivencia con animales reduce la mortalidad general en un 24%, disminuye el riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares en un 31% y, en sobrevivientes de infarto o accidente cerebrovascular, implica un 65% menor riesgo de fallecer.
Además, un estudio japonés de 2023 con más de 11.000 adultos mayores mostró que quienes conviven con un perro tienen 40% menos probabilidades de desarrollar demencia, como consecuencia de la combinación de actividad física, socialización y estimulación cognitiva que implica cuidar de un animal.
En el corto plazo, Interactuar con perros o gatos disminuye los niveles de cortisol y aumenta la oxitocina, generando sensación de bienestar y conexión afectiva. Las mascotas combaten la soledad y el aislamiento, especialmente en adultos mayores, y ayudan a reducir síntomas de ansiedad y depresión. El cuidado diario del animal, como alimentarlo, jugar con él o mantener sus rutinas, aporta estructura y propósito, elementos clave para mantener la mente activa y equilibrada.
Los animales fomentan la actividad física mediante paseos, juegos o interacción diaria, fortaleciendo la musculatura y el corazón. Incluso los animales más hogareños, como los gatos, contribuyen a la salud cardiovascular al disminuir la presión arterial y la frecuencia cardíaca durante la interacción.
La convivencia con mascotas también favorece la interacción social y fortalece los vínculos familiares. Pasear a un animal genera encuentros con vecinos y otros dueños, mientras que la presencia de gatos en el hogar promueve relaciones y conversaciones en torno a su cuidado. Más del 80% de los dueños reportaron un impacto positivo en su bienestar emocional, según la American Psychiatric Association.
Por su parte, la exposición mascotas durante la infancia protege contra el desarrollo de asma y alergias. Estudios recientes muestran que los niños que crecen en hogares con animales presentan una mayor diversidad en su microbioma intestinal, lo que fortalece la respuesta del sistema inmunológico frente a alérgenos comunes.
Incluso el contacto directo con las mascotas, como caricias o cuando lamen a los niños, introduce microorganismos beneficiosos que equilibran la inmunidad y entrenan al organismo para reaccionar de manera adecuada. Estos hallazgos respaldan la “hipótesis de la higiene”, que postula que la exposición a microbios desde temprana edad ayuda a prevenir enfermedades alérgicas y respiratorias.