Gonzalo Bernat y Patricia se conocieron en el verano del 2000 cuando coincidieron en el CEMIC de la avenida Las Heras e hicieron juntos la sesión en la que él define como un antes y un después en su vida.
Gonzalo Bernat y Patricia se conocieron en el verano del 2000 cuando coincidieron en el CEMIC de la avenida Las Heras e hicieron juntos la sesión en la que él define como un antes y un después en su vida.
“Ella era increíble, una guerrera, una luchadora y yo, otro. Era la horma de mi zapato”, contó en su charla con el diario La Nación.
Desde 1996 Gonzalo se encontraba haciendo diálisis mientras esperaba con ansias la llegada de un riñón que pudiera cambiar su vida, a pesar de que por aquellos días practicaba tenis y otros deportes de manera competitiva.
Patricia, en cambio, había arrancado con diálisis en 1988 por lo que cuando se conocieron ya llevaba 12 años atravesando esa difícil experiencia.
Si bien los unió el hecho de encontrarse a la espera de recibir ese órgano que tanto anhelaban, con el paso del tiempo, de las charlas íntimas y de los recuerdos que iban enarbolando, los dos se fueron dando cuenta que era mucho más lo que los unía.
Y a pesar de algunas dificultades que fueron apareciendo en el camino, apostaron por ese romance que, a su vez, los hacía sonreír más de lo que lo venían haciendo y les daba más fuerza para atravesar esos días oscuros en los que las cosas no siempre salían como lo deseaban.
“Fue complicado porque ella privilegió que su hija lentamente aceptara la nueva relación, una historia que llevo tiempo madurar, pero que fue muy linda. Vivimos decenas de cirugías juntos, criamos una hija juntos, compartíamos dieta y medicamentos hasta que se quedó sin acceso vascular. Ese fue el principio del fin: la sobrevida de ella, el catéter permanente, las infecciones que la llevaron a la muerte. Yo me hice cargo de su hija de 16 años como papá del corazón”, se emociona.
Gonzalo rescata una y otra vez la entereza, la fortaleza y la superación personal que mostró su novia a lo largo de su vida, características que formaron parte de su personalidad y que sin lugar a dudas lo enamoraron de principio a fin.