En ese momento, fue trasladada de urgencia al Hospital Universitario de Basildon con 40 grados de fiebre. Nada más llegar al hospital, Williams comenzó a vomitar. "Me llevaron rápidamente a una sala y me conectaron a un goteo de antibióticos mientras me hacían análisis de sangre", ha contado la joven.
En este punto, los órganos de Amy ya habían comenzado a fallar. Poco después, los médicos le diagnosticaron sepsis, o síndrome de shock tóxico. "El médico me dijo que si no hubiera ido al hospital ese día, no habría sobrevivido. Estaba aterrado", ha recordado Williams. La sepsis es la respuesta extrema del cuerpo a una infección. Sin un tratamiento rápido, puede provocar daños en los tejidos, fallo orgánico e incluso la muerte.
Durante los cuatro días siguientes Amy estuvo sin conocimiento, mientras su cuerpo estaba lleno de antibióticos para combatir la infección en la sangre. Afortunadamente, una semana después de su ingreso en el hospital, mejoró notablemente, por lo que fue dada de alta, aunque continuó siendo monitoreada en casa y estuvo tomando antibióticos durante diez días. Sin embargo, pese a que los médicos le dijeron en ese momento que posiblemente tuviese muchos problemas para volver a quedarse embarazada, lo cierto es que Amy William está esperando a su segundo hijo.
"Todavía no puedo creer que un tampón casi me matase", ha dicho la joven, quien ahora pide que se tenga "mucho cuidado" a la hora de usar este producto menstrual ya que, según ha expresado, a ella "casi" le "cuesta la vida". "He estado usando tampones durante diez años, pero nunca volveré a usar uno y quiero advertir a las mujeres y las niñas de que los usen adecuadamente", ha afirmado en declaraciones al diario británico "The Sun".
Fuente: La Sexta