En la vida real, los muebles son el soporte cotidiano: el sillón donde descansás, la cama donde te refugiás, la mesa donde compartís. En sueños, representan estabilidad, hogar, vínculos. Pero cuando aparecen rotos… la cosa cambia. Puede ser señal de desgaste emocional, vínculos fracturados o una sensación interna de que algo “ya no funciona”.













