Por qué decidió tatuarse los ojos
Fanática de la modificación corporal, Anaya se tatuó el globo ocular derecho de azul en julio de 2020 y, a pesar de lidiar con dolores de cabeza y el síndrome del ojo seco como "parte del proceso de curación", decidió teñirse el ojo izquierdo de púrpura en diciembre de ese año.
Después de meses sin complicaciones, Anaya se sorprendió al despertarse en agosto del año pasado con los párpados hinchados como si su cara "hubiera sido inflada" o víctima de "cinco rounds con Mike Tyson".
A medida que la hinchazón empeoraba cada vez más, Anaya se dirigió a la sala de urgencias del hospital, después de que los antibióticos recetados no hicieran nada para reducir la "inflamación severa". Los médicos le suministraron un medicamento a través de un goteo durante tres días, antes de que se le realizara una biopsia en el ojo.
Según informa el Daily Mail, Anaya cuenta ahora que una de sus hijas, India, nunca estuvo de acuerdo con ese tatuaje, ya que temía que su madre se "quedara ciega", algo que, según ella, enfrenta ahora a medida que su vista se deteriora.
"Mi hija me dijo que no quería que me lo hiciera y me preguntó qué pasaba si me quedaba ciega", se lamenta. "Fue traumático pasar por eso. Solo recuerdo haber pensado que no volveré a hacer eso", agrega.
Más allá del arrepentimiento, los oftalmólogos ya le advirtieron a Anaya que ahora tiene un riesgo muy alto de contraer glaucoma y que su vista ya está empeorando. "No puedo quitarme estos tatuajes en los ojos. Siempre voy a tener este problema. Entonces, básicamente, creo que a medida que envejezca me voy a quedar ciega", dice con crudeza.