Ruth Hamilton, la protagonista del hecho, no solo se sorprendió y llevó un gran susto tras lo sucedido, sino que también tomó la decisión de conservar, "proteger y venderlo solo a quien desee exhibirlo", ya que se siente una "protectora de la piedra espacial".
La mujer manifestó que es muy consciente del alto valor de su meteorito, ya que en la mayoría de los casos estos objetos son encontrados tras años de haber impactado en nuestro planeta y están contaminados.
"La mayoría de las veces, los meteoritos se encuentran en la Tierra solo después de haber sido erosionados durante años, por lo que es más difícil para los científicos aprender sobre los lugares por los que viajaron. Pero el mío está recién llegado del espacio exterior", explicó.
Fue así que Hamilton colocó el meteorito dentro una bolsa de plástico y los expertos de la Universidad de Ontario Occidental lo retiraron de su casa. Una vez que pasen unos meses de investigación, se lo devolverán.