Al adherirse a ellos, las gotas se congelan rápidamente y forman pequeñas bolitas blancas de hielo, generalmente opacas, blandas y quebradizas. Este proceso, conocido en inglés como rime ice, suele desarrollarse en ambientes con alta humedad y temperaturas suficientemente bajas dentro de las nubes.
Las partículas de graupel normalmente tienen menos de cinco milímetros de diámetro y, a diferencia del granizo, pueden romperse o deshacerse fácilmente al tocarlas. La posibilidad de que el fenómeno alcance el AMBA se produce después de que Bahía Blanca y Tandil registraran episodios de este tipo con el avance del frente frío sobre la provincia de Buenos Aires.
Graupel, nieve y granizo: cuáles son las diferencias
Aunque visualmente pueden confundirse, el graupel, la nieve y el granizo se forman mediante procesos diferentes y presentan características particulares. La nieve está formada por cristales de hielo que se originan a partir del vapor de agua presente en la atmósfera. Esos cristales pueden unirse y formar los tradicionales copos que descienden lentamente.
El granizo, en cambio, está relacionado generalmente con tormentas de mayor intensidad. Las fuertes corrientes ascendentes transportan gotas de agua hacia sectores muy fríos de las nubes, donde se congelan. Durante ese proceso pueden incorporar nuevas capas de hielo hasta alcanzar tamaños considerables.
Ya se registró en localidades bonaerenses como Bahía Blanca y Tandil. (Foto: captura)
El graupel ocupa una situación intermedia en apariencia, pero tiene un proceso de formación propio. Se origina cuando las gotas de agua sobreenfriadas se congelan alrededor de cristales de nieve y el resultado son pequeñas partículas redondeadas, blancas y opacas que son considerablemente más blandas y livianas que las piedras de granizo.
Por eso, aunque la eventual caída de graupel puede generar imágenes similares a una nevada o una granizada, no significa necesariamente que esté nevando ni que se trate del granizo típico de una tormenta intensa.