Coronavirus en Argentina

Argentina alcanzó los 100 mil muertos: ¿en qué fallamos y en qué podemos mejorar?

Vacunas, cuarentena, médicos, salud mental. A24.com consultó a especialistas para comprender cuál es el mejor camino para transitar lo que queda de la pandemia.
Jesica Mihelj
por Jesica Mihelj |
Argentina ocupa el 11° puesto en el ranking mundial de muertes por coronavirus.

Argentina ocupa el 11° puesto en el ranking mundial de muertes por coronavirus.

Hoy, Argentina llegó a los 100.000 muertos por el virus proveniente de China y surge la necesidad de preguntarse en qué fallamos y en qué podemos mejorar. Nada cambiará lo ocurrido durante este año y medio, pero sí se puede desenredar lo que salió mal para evitar un aluvión de nuevos fallecimientos ante la inminente llegada de nuevas cepas, entre ellas, la variante Delta.

Argentina: ¿dónde estamos parados respecto del mundo?

Once. Argentina ocupa el 11° puesto en el ranking mundial de muertes por coronavirus. La pandemia logró la trágica cifra de 100.000 muertos por un virus diminuto que se esparció por el mundo, dejando tras de sí desazón, crisis económica, sanitaria y mental.

La provincia de Buenos Aires engloba la mayor cantidad de fallecimientos con un total de 48.693. Le siguen la Ciudad, las provincias de Córdoba, Santa Fe y Tucumán.

Según un estudio realizado por el Ministerio de Salud de la Nación, entre julio y diciembre de 2020 se observó un 25,6% más de fallecimientos que lo esperado, es decir, hubo 45.163 más muertes que en un año “normal”.

De esta manera, el año pasado murieron en Argentina por y con Covid-19 un total de 45.568 personas, 2.063 en el primer semestre y 43.505 en el segundo. En 2021 ya murieron 54.432 argentinos por la pandemia y todavía falta contemplar el segundo semestre. Hoy, la cifra asciende diariamente un promedio de 500 casos mortales, aunque la curva de contagios cumple varias semanas de baja.

Terapia intensiva: entre la muerte y la falta de profesionales

Terapias intensivas ocupadas en Brasil (Foto: AFP)

Según un estudio realizado por intensivistas argentinos, casi el 60% de quienes ingresan a las Unidades de Terapia Intensiva (UTIs) muere. El análisis se desarrolló en 63 terapias intensivas de todo el país y siguió el desarrollo de la infección en 1.909 pacientes con Covid-19 positivo durante la primera ola.

A24.com dialogó con Arnaldo Dubin, médico intensivista e investigador, para analizar lo que se vive en las salas de terapia intensiva del país y cómo se podría mejorar esa proyección.

“El estudio arroja luz sobre la alta mortalidad. Los pacientes que se intubaron fuera de las unidades de terapia intensiva, en shockrooms o guardias, tuvieron más mortalidad. En esos lugares no hay experiencia o entrenamiento”, explicó sobre el fenómeno que afectó a casi la cuarta parte de los pacientes intubados.

El otro determinante que potenció las muertes en el segundo semestre fue la falta de profesionales sanitarios en el área de terapia intensiva. "Hubo tensión y sobrecarga en el sistema. Tuvo que ver con la insuficiencia de recursos físicos, por el agotamiento que hubo en los enfermeros y médicos intensivistas. Esto fue incluso más grave en la segunda ola”, detalló.

Es por ello que Dubin considera necesario mejorar el recurso humano, tanto su número como el nivel de capacitación de los intensivistas, ya sean enfermeros, médicos o trabajadores. “El déficit más importante es en enfermería, una profesión bastardeada en nuestro país, con sueldos magros, y consideración nula”, explicó.

En la pandemia, el trabajo se duplicó o triplicó. Ser intensivista es extremadamente demandante, incluso emocional, tenés mucho contacto con el dolor y la muerte. Las condiciones de trabajo son malas y es más remunerativo hacer otra especialidad”, dijo.

El problema de la inequidad en la atención médica

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La salud es una, pero la atención sanitaria no es la misma para todos. "La mortalidad en los países de ingresos medios o bajos como la Argentina es mayor que en los países desarrollados. Hay inequidades sociales en la atención médica, tenemos un sistema sanitario fragmentado con tres sectores distintos. La atención no es igual dentro del país”, refirió Dubin, profesor e investigador de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

El profesional consideró que "se cometieron errores y muchas deficiencias", pero que todo ocurrió en un país "con un sistema sanitario devastado" y que "se hizo un esfuerzo enorme por ampliar la capacidad física y tecnológica y eso se logró".

Cuarentena récord y restricciones para frenar los contagios

Comercios, negocios, cerrados (Foto: Télam)

Argentina tuvo el récord de la cuarentena más larga del mundo en 2020 con restricciones muy estrictas y de gran impacto en el sector económico. Desde el 20 de marzo y durante meses, los argentinos debieron confinarse en sus hogares, salvo quienes cumplían tareas esenciales. Esa medida generó una gran polémica entre defensores y detractores, entre el sector de la Salud y quienes pedían salir a trabajar. Para ayudar a los damnificados, el Gobierno creó la Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) y el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE).

"Hubo una cuarentena inicial que tal vez haya sido demasiado extensa, pero que salvó a decenas de miles de víctimas, porque dio más tiempo para aumentar el número de camas críticas y respiradores. Impidió que ocurra lo que pasó en muchos países, que fue la saturación absoluta del sistema sanitario. No llegamos al extremo de tener que elegir a qué paciente se ventilaba", consideró Dubin.

Sobre la segunda ola, este 2021, el intensivista considera que "fuimos exitosos en aplicar medidas restrictivas" ya que "pasamos de una alarma extrema por el número de contagios y una extrema tensión del sistema de salud con un nivel de ocupación al que nunca habíamos llegado" a una baja de casos.

Medicamentos y vacunas: la necesidad de la producción local

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Argentina firmó acuerdos con laboratorios internacionales y se encuentra produciendo el principio activo de la vacuna AstraZeneca, desarrollada inicialmente por el Reino Unido; dosis del primer y segundo componente de la formulación rusa Sputnik V, que aún espera la aprobación del Instituto Gamaleya para que las dosis sean distribuidas en el país; y una futura producción de la vacuna china Sinopharm, hecho que todavía no cuenta con fecha de iniciación.

"Quedó clarísima la imperiosa necesidad de una producción nacional de medicamentos, como relajantes musculares o analgésicos. Los precios han aumentado de forma obscena y es un negocio de la industria farmacéutica. El Estado tiene que hacerse cargo de la producción de medicamentos y vacunas", precisó Dubin.

El “postrauma” de la pandemia: la salud mental

A24.com habló con Martín Nemirovsky, subdirector de la revista de psiquiatría Vertex y directivo de Proyecto Suma, una ONG dedicada a la salud mental comunitaria, para intentar comprender el futuro de la salud mental de la sociedad argentina, arrasada por las pérdidas que deja el Covid-19, como un torbellino que destruye todo a su paso. Esta faceta sanitaria también requerirá políticas a futuro, tanto en grandes como chicos.

“Cuando estás en esta situación, el problema viene después, cuando te aflojaste. Cuando llegue el momento en que uno piense que se va a relajar, ahí va a venir el recuento de daños", expuso Nemirovsky.

Por el Covid-19 muchos argentinos no han podido despedir a sus seres queridos, verles la cara por última vez, algo que mejoró cuando se ideó un protocolo de visitas a pacientes internados por coronavirus. Sin embargo, no existen los sepelios tal como los conocíamos.

"El ritual de la muerte se ha visto alterado y es una situación problemática, porque es necesario para hacer el duelo. No se pueden juntar decenas de personas en un velatorio, pero las consecuencias se van a ver. Uno no puede hacer el duelo por los seres queridos", consideró el profesional.

El efecto social de la pandemia en los más chicos

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Un estudio de Unicef destacó que los niños en la Argentina recibieron el impacto de la pandemia "en múltiples aspectos" que hacen a su bienestar integral y que desde octubre a la fecha se incrementaron sus problemas socio emocionales, en especial lo que tiene que ver con hábitos alimentarios y comunicación.

La encuesta realizada por el organismo entre el 24 de abril y el 12 de mayo pasados en 2.869 hogares de todo el país -con una muestra censal representativa de 27 millones de personas- indicó que se incrementó "de un 15 a un 27% los padres de niños que transmitieron problemas en el área comunicativa de sus hijos", dijo Luisa Brumana, directora de Unicef en Argentina, a la agencia Télam.

Se puntualizó que los niños, niñas y adolescentes registraron mayores niveles de alteraciones en sus hábitos alimentarios, sueño y en especial de comunicación.

Los chicos en sus primeros cinco años están en un proceso evolutivo que tiene una velocidad que no es la misma que en un adolescente. Pasan muchas cosas y muchos avances. El hecho de que no entren en una sociabilización, y que sólo estén con tu mamá y tu papá, va a generar disturbios y problemas a futuro que no sabemos cómo serán", detalló el médico psiquiatra Martín Nemirovsky.

El seno familiar no es lo mismo que asistir al colegio porque "vos no jugás de la misma manera con tus hijos de lo que juega un par, no tenés la misma manera de hablar o relacionarte. El par permite verte reflejado, es como un espejo del que aprendemos por imitación. Cuando ibas a bailar, ¿no aprendías con lo que hacía el chico del otro lado?", indicó.

Los más pequeños aprenden con el otro a responder, a reaccionar ante un golpe, o conocer límites. "Lo que no se genera en una época después cuesta el doble, porque generás conductas viciosas. Hay cuestiones que tiene que ver con la separación de los padres, que es necesaria para la madurez. Pero si está todo el día con papá y mamá, ¿cómo va a desarrollar esas habilidades? Tenés un chico que no sociabilizó, que no tiene acceso a la comunicación con pares y no genera lazo", ilustró el profesional de la salud mental.

Nemirovsky acuerda con Dubin en remarcar la inequidad que se da entre los niños y niñas de la Argentina. "No es lo mismo un chico en un medio con recursos que uno sin. Hay un 50% de pobres, ¿cómo lo van a desarrollar? El más vulnerable, el que tiene menos medios, se le va a complicar. Ni las guerras son así, se sigue yendo al colegio", detalló.

Para diseñar políticas educativas, "se tendrá que ir probando lo que pasa en el aula. Hay familias que le han transmitido un temor tremendo a sus hijos y otros no. El aula será un laboratorio psicológico para verlo, hay que preparar a los maestros para que entiendan que va a haber reacciones nuevas en el colegio".

Falta de testeos para prevenir más contagios

Octubre. Una segunda ola de coronavirus provoca nuevos confinamientos en Europa

Los testeos siguen siendo insuficientes para tener una eficaz política de rastreo y aislamiento para evitar la diseminación del SarsCoV-2. Mientras mayor es el número de casos positivos testeados, mayor es la cantidad de personas no detectadas y no aisladas que siguen infectando. Esto genera una mayor circulación viral y de contagios.

Es por esa razón que la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Panamericana de la Salud (OPS) e infectólogos y especialistas recomiendan que el nivel de positividad de testeo no supere el 10%.

"Argentina tiene más del 20% de positividad en los testeos de Covid-19 y cuando un país tiene más del 5% positivo significa que la diseminación viral está descontrolada. La cantidad de test que sea hace es nada. Hay que testear para encontrar los infectados. 80 mil testeos al día en el país es un testeo que no existe, la cifra debería ser de 500 mil diarios", consideró el neurólogo Conrado Estol en diálogo con A24.

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El intensivista Dubin concuerda es que es necesario aumentar la cantidad de tests: “Hemos tenido muchos errores, los testeos han sido insuficientes, pero todo ocurrió en el contexto de un país que no es del primer mundo, que no es un país desarrollado".

Sin embargo, remarcó que "somos uno de los pocos países que tiene producción de vacunas. Creo que esto tiene claroscuros, no se puede ver en blanco y negro, tenemos que ver en qué fracasamos y avanzar”. Tanto como Nemirovsky criticaron el uso político de la pandemia y pidieron romper con la grieta.

"Se sale solidariamente de la pandemia. El coronavirus se va a terminar, el asunto es lo que va a quedar. Tener un proyecto conjunto de país psicológicamente es importante", concluyó el especialista de salud mental.

Mirá el video: el trayecto hasta llegar a los 100 mil muertos

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